Al menos dos personas murieron hoy y otras siete resultaron heridas a consecuencia de la explosión de un coche bomba en una céntrica calle de Mogadiscio.

El coche, lleno de explosivos, estaba aparcado en la arteria capitalina de Makkah Almukarramah, por la que circulaba un convoy de la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM), dijo hoy a los periodistas el portavoz de la Policía somalí y jefe del Departamento de Investigaciones Criminales, Abdulahi Hassan Barise.

"La explosión fue muy fuerte. Dos personas fallecieron y otros siete fueron heridos por el coche bomba", aseguró Barise.

"Sabemos que (los fundamentalistas islámicos de) Al Shabab están detrás de este ataque. Su objetivo era el convoy de AMISOM", afirmó el portavoz policial, a pesar de que todavía ningún grupo ha reivindicado la autoría del atentado.

En el pasado, Al Shabab se ha atribuido otros ataques del estilo cometidos en Mogadiscio, de donde se retiraron en agosto del pasado año, pero donde atentan de forma casi rutinaria.

A pesar de los avances logrados este año en el terreno político, con la elección de un Parlamento, un presidente y un primer ministro -y su correspondiente Gobierno- que puso fin al Ejecutivo de transición, Somalia se encuentra todavía inmersa en un prolongado conflicto armado.

En él, las tropas de AMISOM, el Ejército somalí, las Fuerzas Armadas etíopes y varias milicias pro gubernamentales combaten a los integristas islámicos de Al Shabab, la milicia radical dominante desde 2006.

Al Shabab, que anunció el pasado febrero su unión formal a la red terrorista Al Qaeda, lucha para instaurar un Estado islámico de corte wahabí en Somalia.

Aunque las tropas aliadas arrebataron a finales del pasado septiembre a Al Shabab su mayor bastión, la ciudad costera sureña de Kismayo, los radicales aún controlan buena parte del centro y el sur de Somalia, donde el frágil Ejecutivo del país aún no puede imponer su autoridad.

Somalia vive en un estado de guerra y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, lo que dejó al país sin un Gobierno medianamente efectivo y en manos de milicias radicales islámicas, señores de la guerra que responden a los intereses de un clan determinado y bandas de delincuentes armados.