Los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea (UE) alcanzaron hoy in extremis, horas antes de la cumbre de líderes que prevé aprobar una hoja de ruta cuyo primer pilar es la unión bancaria, un acuerdo sobre el marco legal que permitirá a Europa crear un supervisor bancario único.

"¡Acuerdo histórico sobre el supervisor!", tuiteó el comisario europeo de Mercado Interior y Servicios Financieros, Michel Barnier, tras 14 horas de reuniones.

El alivio del político francés era visible en la rueda de prensa posterior al Consejo de ministros de Economía y Finanzas de la UE (Ecofin), dado que el acuerdo permitirá a los jefes de Estado y de Gobierno celebrar el éxito en la cumbre que celebran hoy y mañana.

Según dijo Barnier, el supervisor bancario -en el que participarán los diecisiete países de la eurozona y los Estados miembros de fuera del euro que lo deseen- estará operativo el 1 de marzo de 2014, con una cierta flexibilidad.

El BCE necesitará un año para preparar los reglamentos y reunir al personal necesario, entre otros procesos, explicó.

Finalmente, el Banco Central Europeo (BCE) no supervisará a todos los bancos como quería inicialmente la Comisión Europea y varios países, entre ellos España y Francia, en una clara victoria para Alemania que temía por sus bancos regionales.

El BCE supervisará directamente a los bancos cuyos activos superan 30.000 millones de euros o el 20 % del PIB del país miembro participante, lo que serían unas cien entidades, según fuentes europeas.

Fráncfort también se encargará de supervisar a las entidades con negocios transfronterizos. En el texto que sirvió de base para las negociaciones se refiere a los bancos con filiales en al menos dos otros países participantes.

No obstante, el BCE tendrá el derecho de ejercer en todo momento la supervisión directa sobre otras entidades si lo estima oportuno o un Estado miembro lo solicita.

Los reguladores nacionales retendrán bastantes poderes en la supervisión directa y diaria de los demás bancos.

Fuentes europeas indicaron que no se sabe aún el número exacto de países de fuera del euro que participarán en el supervisor único, pero "muy pocos han dicho que no lo contemplan", según las fuentes.

Solo tres países han indicado hasta ahora que, a priori, no están interesados en sumarse al supervisor bancario único: el Reino Unido, Suecia y la República Checa.

El ministro chipriota de Finanzas, Vassos Shiarly, anunció por su parte que el acuerdo, al que calificó de "regalo de Navidad para toda Europa", permitirá al Consejo y a la Comisión Europea comenzar las negociaciones con el Parlamento Europeo.

Su portavoz, Nikos Christodoulides, explicó que el llamado trílogo empezará principios de la próxima semana.

Shiarly destacó además que la creación del supervisor bancario es un prerrequisito para que el fondo europeo de rescate pueda recapitalizar directamente a la banca, lo que permitirá romper el vínculo vicioso entre los bancos y la deuda soberana.

Para España este paso llegará tarde. Alemania ya encargó de advertir a Madrid que la recapitalización directa no será retroactiva y al inicio del Consejo de ministros de Economía y Finanzas de la UE (Ecofin), el ministro germano del ramo, Wolfgang Schäuble pidió no crear "expectativas falsas" sobre esta medida al retrasarse todavía algo la entrada en vigor del supervisor bancario.

Los Veintisiete sortearon además uno de los escollos más difíciles en las negociaciones: el sistema de voto en la Autoridad Bancaria Europea (ABE), organismo que seguirá definiendo los estándares técnicos para la supervisión bancaria de la UE, y que toma sus decisiones por mayoría cualificada.

Países como el Reino Unido y Suecia temían quedar en minoría y para acomodar su posición, los ministros han aceptado por unanimidad establecer una mayoría cualificada, compuesta a su vez por una mayoría simple de los países participantes en el supervisor y una mayoría simple de los países que no participarán en el mecanismo.

Además, los países se comprometen a alcanzar consensos y a revisar el sistema si solo quedasen cuatro o menos Estados miembros no participantes en el supervisor.

Barnier aseguro que, con el acuerdo, los países de la UE "demostrado que Europa es capaz de actuar".

El supervisor bancario es un elemento "fundamental" para la estabilidad de la eurozona y un "gran paso" hacia la unión bancaria, el primer pilar de la nueva arquitectura de la unión económica y monetaria, concluyó.