El vicepresidente suní de Irak, Tareq al Hashemi, que está huido en Turquía, fue condenado hoy por quinta vez a la pena de muerte en su país por delitos vinculados a actividades terroristas.

El Consejo Supremo de Justicia de Irak informó en un comunicado de que el Tribunal Penal Central dictó la pena capital para Al Hashemi por tenencia y uso de armas con silenciador.

Esa misma corte dictó el pasado 4 de noviembre otra condena a muerte contra Al Hashemi y el jefe de su oficina y cuñado, Ahmad al Qatan por su implicación en un atentado con coche bomba que tuvo como objetivo a peregrinos chiíes el año pasado.

Tres días antes, fueron sentenciados a la pena capital al hallarlos el tribunal culpables de ordenar a sus guardaespaldas que colocasen una bomba lapa en el vehículo de un oficial.

El primer fallo contra Al Hashemi y Al Qatan fue dictado el 9 de septiembre por los cargos de asesinato de una abogada y de un oficial de la Seguridad Nacional y su esposa.

Tras esta primera condena, Al Hashemi, que es todavía vicepresidente de Irak, consideró un "honor" la pena de muerte: "Es una prueba de mi inocencia. Es el precio que quieren que pague por mi amor a mi país", dijo en una rueda de prensa en Turquía.

Al Hasemi afirmó que la sentencia de muerte no le impedirá continuar su trabajo como vicepresidente de Irak, un cargo que desempeña por decisión del Parlamento y del que no ha sido formalmente destituido.

Este caso se remonta al 19 de diciembre pasado, cuando las autoridades iraquíes emitieron una orden de arresto contra él por delitos de terrorismo, lo que desencadenó una crisis política en medio de un repunte de los atentados, dirigidos en su mayoría contra objetivos chiíes y fuerzas de seguridad.