El Tribunal Correccional de París condenó hoy a cinco años de cárcel al etarra Josu Urbieta Alkorta por formar parte de la logística militar cuando fue arrestado tras robar un coche el 10 de junio e 2010 en una zona rural del centro de Francia.

El tribunal dictaminó que Urbieta (nacido en la localidad guipuzcoana de Azpeitia el 12 de octubre de 1978) sea expulsado definitivamente de Francia al término de su pena.

Igualmente le impuso el pago de 2.668,66 euros en concepto de daños y perjuicios al propietario del coche que había sustraído poco antes de ser capturado, que se había constituido en acusación particular, y de 2.000 euros más por daños morales.

La condena es algo inferior a los seis años de prisión que había solicitado la fiscalía, que en el juicio celebrado el pasado 7 de noviembre había indicado que el etarra llevaba en la clandestinidad al menos desde 2009 en Francia al ser arrestado en el departamento de Corrèze, tras intentar evadir un control de carretera.

Según el representante del Ministerio Público, actuaba en la logística militar de la organización terrorista en "binomio" con otro presunto etarra detenido en enero de 2012 en el norte de Francia, Jon Etxeberría Oiarbide.

Una prueba de esa asociación entre Urbieta y Etxeberría es un vídeo de un supermercado de junio de 2010 en el que se ve a ambos comprando juntos.

Los dos figuran igualmente en el sumario por el asesinato en las afueras de París el 16 de marzo de ese mismo año del brigadier de la policía francesa, Jean-Serge Nérin, que se considera el último muerto atribuido a ETA, porque se han encontrado sus trazas en los coches robados entonces.

Según el acta de acusación, Urbieta estaba en contacto con el que era el jefe militar de la banda, Mikel Carrera Sarobe, "Ata", quien se sospecha que dirigía las operaciones cuando el comando etarra mató a Nérin -un caso cuya instrucción no ha terminado-, así como con el responsable de la logística.

Los jueces en su sentencia consideran a Urbieta Alkorta culpable de los ocho cargos por los que había sido imputado.

Eso incluye las acusaciones de terrorismo por su pertenencia a ETA, robo de coches, tenencia y transporte de armas y municiones procedentes de un robo cometido por la banda en el sureste de Francia en octubre de 2006 o receptación de dinero (en su caso 720 euros en efectivo) a sabiendas de que provenía de la extorsión, del llamado "impuesto revolucionario".