El candidato presidencial republicano Mitt Romney intenta estabilizar una campaña vacilante mientras el presidente Barack Obama, que pasa por un buen momento, se dirige a Nueva York para recabar fondos entre celebridades como Beyoncé y Jay-Z, además de compartir el escenario con David Letterman.

Romney busca contener el daño político causado por la divulgación de un video informal en el que dijo a donantes que casi la mitad de los estadounidenses "cree que son víctimas" con derecho a un significativo apoyo gubernamental, y agregó que, como candidato a la Casa Blanca, no es "mi trabajo preocuparme por esa gente". El candidato conservador intenta también sacudirse las noticias de que en su campaña reina la confusión y necesita un cambio de dirección cuando faltan siete semanas para las elecciones generales.

En una reunión con periodistas organizada apresuradamente, Romney dijo la noche del lunes que aunque sus declaraciones no fueron "elegantemente hechas", defendía su pronunciamiento sobre los estadounidenses que no pagan impuestos.

"Quienes dependen del gobierno no se sienten muy atraídos por mi mensaje sobre reducir el tamaño del gobierno", expresó Romney en la ciudad de Costa Mesa, en California.

El también ex gobernador de Massachusetts no tiene programados actos públicos el martes, cuando prevé recaudar fondos en Salt Lake City y Dallas.

En busca de cambiar de tema, el equipo de campaña de Romney presentó un mensaje proselitista por televisión en el que aparecen una madre y un niño con el propósito de reducir la ventaja de Obama entre las electoras.

"La parte de ustedes en la deuda (pública) de Obama supera los 50.000 dólares y aumenta todos los días. Las políticas de Obama ponen la situación más difícil para las mujeres. El índice de pobreza entre las mujeres, la más alta en 17 años", dice un narrador en el mensaje difundido la mañana del martes. "Más mujeres están desempleadas con el presidente Obama. Más de 5,5 millones de mujeres no pueden encontrar trabajo".

Obama, por su parte, tiene previsto recaudar casi cuatro millones de dólares en un acto con precios de entrada de 40.000 dólares por persona en un centro nocturno de Manhattan y en otro en el hotel Waldorf Astoria. También prevé llegar a electores vacilantes con su participación en el programa "Late Show con David Letterman".