Mujeres ululando y centenares de mineros en huelga empuñando garrotes marcharon el miércoles a una mina de platino sudafricana cerca de otra mina en la que la policía mató a 34 de sus compañeros, expresando demandas de alzas salariales e insistiendo en que los trabajadores de la segunda mina se sumen al paro.

Una fila de siete transportes policiales blindados separó a los manifestantes y sus partidarios del complejo minero Karee. Helicópteros policiales sobrevolaron el área. Los organizadores de la marcha consiguieron que los participantes se sentasen pacíficamente. Algunos agitaron ramas. Personas en la primera fila de huelguistas sostuvieron troncos para impedir que la gente se abalanzase hacia adelante. Policías antimotines observaban.

A los centenares de manifestantes se las han sumado a lo largo de la ruta centenares de partidarios. Los mineros dijeron que estaban marchando hacia la mina de Karee, donde planeaban impedir que la gente acudiese a trabajar. Mientras caminaban, los participantes estaban bailando y pateando el suelo. A diferencia de protestas previas, los manifestantes solamente llevaban garrotes y no estaban armados con lanzas ni machetes.

Un hombre dijo que todo lo que quieren es un salario mensual mínimo de 12.500 rand (1.560) dólares.

La mina de Lonmin PLC, registrada en Londres, ha advertido que la huelga que comenzó el 10 de agosto pudiera costar 40.000 empleos de continuar. La mina sigue cerrada, con menos de 5% de los mineros acudiendo a trabajar.

El tiroteo policial ocurrió en la mina de Marikana, propiedad de Lonmin, que también es dueña de la mina de Karee.