Los boletines eran aterradores: un fuerte terremoto había sacudido la costa de este país centroamericano, causando una advertencia de maremoto y temores de una vasta catástrofe.

Pero Costa Rica extraordinariamente sufrió muy pocos daños a causa del terremoto de 7,6 de magnitud el miércoles — unos pocos bloqueos de carreteras, el desplome de un puente, algunos derrumbes de casas y una muerte — un ataque cardiaco provocado por el temor. Las autoridades dijeron que la profundidad del epicentro y los códigos de construcción costarricense — que funcionarios dijeron son tan estrictos como los de California y Japón — hicieron que los daños fuesen mínimos.

El sismo se centró 41 kilómetros debajo de la superficie. Los terremotos que ocurren a profundidades considerables tienden a ser menos destructivos, pero sus sacudidas pueden sentirse en un área más amplia.

"Si hubiese sido más superficial, el peligro habría sido mucho mayor", dijo el sismólogo Daniel McNamara, del Instituto Geológico de Estados Unidos.

El instituto dijo que el sismo tuvo su centro a unos 60 kilómetros (38 millas) del pueblo de Liberia y 140 kilómetros (87 millas) al oeste de San José, la capital.

El área es una zona sísmicamente activa en la que la placa tectónica de los Cocos se encuentra con la placa del Caribe. "A lo largo de toda la costa del Pacífico de Centroamérica se pueden esperar fuertes terremotos", dijo McNamara.

El sismo fue seguido por tres fuertes réplicas de magnitud superior a 4.

"Los pocos daños sufridos en el país pese a la magnitud del terremoto se deben a su estricto código sísmico que cumple con los estándares internacionales", le dijo a la AP el presidente del Colegio de Ingenieros y Arquitectos, Olman Vargas.

"Nosotros tenemos una cultura de concreto y acero", afirmó Vargas. "Desde hace años abandonamos la construcción en barro o en adobe, que generaba muchos problemas y lo sigue haciendo en otros países".

Los códigos estructurales asísmicos de Costa Rica han sido actualizados de acuerdo con las normas internacionales más recientes tres veces desde que fueron implementadas en 1974, incluyendo el año pasado.

"Yo le puedo asegurar que cumplimos con todos los estándares mundiales, los mismos con que se construye en California y en Japón, lugares muy conocidos por la alta actividad tectónica", finalizó Vargas.

Inicialmente, su intensidad se estimó en 7,9, pero rápidamente fue corregida. Varios costarricenses dijeron a The Associated Press que el sismo estremeció la tierra durante unos 30 segundos.

Aunque funcionarios del gobierno nacional cancelaron la alerta de tsunami, el policía José Ángel Gómez dijo que cerca de 5.000 personas (80 por ciento de la población) fueron evacuados de las ciudades costeras de Samara, una zona ubicada al oeste del epicentro en la provincia de Guanacaste.

Gómez dijo que el agua del mar se había retraído de la orilla del Pacífico. Un hombre murió de un ataque al corazón causado por la impresión que le dio el fuerte estremecimiento de la tierra, dijo Carlos Miranda, trabajador de la Cruz Roja en la ciudad de Liberia.

Una evaluación inicial reveló que se hubo algunos daños en estructuras cercanas al epicentro del sismo, y derrumbes en la carretera principal que conecta la capital, San José, con la ciudad de Puntarenas en la costa del Pacífico.

Los profesores de una escuela primaria evacuaron a los estudiantes tan pronto ocurrió el sismo. Algunas carreteras resultaron agrietadas y varias líneas de alta tensión cayeron al suelo.

Cuando ocurrió el fuerte temblor, Jairo Zuñiga se encontraba al lado de la desembocadura de un río en el mar, en Cangrejal, Samara.

"Secó bastante la marea, se levantó parte de la playa", dijo Zuñiga a la AP. "El mar bajó considerablemente, es que fue bastante fuerte".

Hoteles y otras edificaciones se agrietaron y varios objetos cayeron y golpearon estantes y paredes.

El sismo también se sintió en Panamá y Nicaragua, donde algunas escuelas fueron evacuadas y cerradas.

En Panamá y El Salvador las autoridades emitieron un alerta preventivo en el Pacífico para que las personas desalojaran las playas.

En la capital nicaragüense, centenares de personas salieron de sus centros de trabajos, casas, mercados y de los sitios en los que se encontraban en busca de espacios abiertos y seguros donde pudieran resguardarse de un posible derrumbe.

El último terremoto que afectó a Costa Rica ocurrió en 2009 cuando 40 personas murieron en un sismo de magnitud 6.1. Otro terremoto de similar intensidad afectó al país en 1991, y provocó la muerte de 47 personas en el área de Limón-Pandora.

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La redactora de la Associated Press Danica Coto reportó en Cangrejal y César Barrantes en San José. Los redactores de la AP Jack Chang, E. Eduardo Castillo, Olga R. Rodríguez, Santiago Torrado y Anita Snow en la Ciudad de México y la redactora científica Alicia Chang en Los Angeles contribuyeron a este despacho.