La Conferencia Episcopal Paraguaya pidió el viernes perdón a sus feligreses por haber solicitado en junio al entonces presidente Fernando Lugo su renuncia para evitar, eventualmente, un derramamiento de sangre horas antes de la iniciación del juicio político en el Senado que finalmente lo destituyó por mal desempeño en sus funciones.

El ex obispo católico de 61 años de edad y enfermo de cáncer fue desalojado del poder por absoluta mayoría de los senadores el 22 de junio y fue remplazado por su vicepresidente Federico Franco para completar el mandato hasta el 15 de agosto del año próximo.

"Podemos discrepar con opiniones y acciones que no conciernen directamente a la doctrina y moral cristianas, pero evitando que éstas puedan generar divisiones y discordias en la comunidad", dijeron los obispos en un comunicado publicado en la página digital de la conferencia.

Los religiosos señalaron que como "conscientes de su condición pecadora, pero también conscientes de la ayuda divina y de la gracia santificante, reconocemos ante Dios y los hombres nuestra fragilidad... Si se ha juzgado que se han cometido errores, pedimos la comprensión y el perdón".

El pedido a Lugo para que dimitiera "se debió a la noticia recibida de un inminente derramamiento de sangre. Se quiso evitar que hubiera otro hecho delictuoso entre hermanos".

Días después del juicio político, los organismos regionales de integración Mercosur y Unasur resolvieron suspender temporalmente a Paraguay como miembro activo por considerar que la destitución de Lugo fue irregular.