El Tribunal de Apelaciones de Baréin absolvió hoy al destacado activista de derechos humanos Nabil Rajab del cargo de difamación, aunque permanece en prisión tras ser condenado a tres años de cárcel en otro caso por participar en protestas "ilegales".

El fallo libra a Rajab, vicesecretario general de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), de una condena de tres meses de presión por criticar en la red social Twitter al primer ministro bareiní, el jeque Jalifa bin Salam al Jalifa, según informó a Efe uno de sus abogados.

La corte sentenció que existe "incertidumbre" sobre las pruebas en las que se basó la condena anterior, emitida el pasado 9 de julio por un tribunal de primera instancia.

El Centro de Baréin para los Derechos Humanos, que dirige Rajab, expresaron su preocupación esta semana ante las informaciones recibidas de que el activista estaba confinado en una celda de aislamiento y tenía prohibido efectuar llamadas.

Esta situación carcelaria se produjo después de que fuera condenado el pasado 16 de julio a tres años de cárcel por incitar a la participación en marchas ilegales.

La sentencia contra Rajab han levantado la crítica de organismos internacionales y potencias occidentales como Estados Unidos y Reino Unido.

Por su parte, los abogados del activista y el Centro de Baréin para los Derechos Humanos denunciaron que esa condena tiene naturaleza política.

Otros dos opositores y activistas de derechos humanos bareiníes, Abdulhadi al Jawaya, condenado a cadena perpetua, y su hija Zainab, también están detenidos por acusaciones similares.

Los activistas reconocen que instaron a participar en las protestas, pero hacen hincapié en que los llamamientos fueron hechos con fines pacíficos.

El reino bareiní, de mayoría chií pero gobernado por una monarquía suní, es escenario desde hace más de un año de continuas protestas populares para pedir reformas políticas que han sido reprimidas por la fuerza por el régimen. EFE