Las tasas de interés que penalizan la deuda portuguesa caían hoy en todos los plazos en el mercado secundario, una tendencia a la baja que se observa desde hace más de un mes.

Este descenso ha permitido que las obligaciones lusas a dos años se sitúen por debajo del 5 por ciento, algo que no ocurría desde marzo de 2011, antes de que Portugal solicitara oficialmente la ayuda financiera de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional.

También hoy, la deuda a cinco años bajaba de la barrera del 8 por ciento, mientras que los títulos a diez años se mantenían en el entorno del 9,3 por ciento.

La menor rentabilidad exigida por los inversores para comprar obligaciones portuguesas refleja una menor preocupación por el riesgo de impago y, por tanto, una mayor confianza en la fiabilidad del país.

El alivio de la presión sobre la deuda de Portugal es notable desde que, a finales del pasado mes de enero, los títulos a dos, cinco y diez años alcanzaran sus máximos históricos al cotizar al 21, 22 y 17 por ciento, respectivamente.