El paro que convocó hoy un sector de los transportistas públicos de Lima generó retrasos en el traslado de los trabajadores hacia los centros de trabajo y sobreprecio en los pasajes cobrados por los conductores que sí trabajaron.

La Corporación Nacional de Empresas de Transporte del Perú (Conet) convocó a la huelga en rechazo a la reforma del transporte lanzada por la municipalidad de Lima, que planea organizar a las empresas en consorcios para operar en cinco corredores y en autobuses nuevos a gas.

Otro de los temas que rechazan los conductores es el requisito, para sumarse a la reforma, de que no tengan deudas por multas impagadas.

El presidente de Conet, Julio Raurau, dijo que la convocatoria había sido acatada al 100 % en las primeras horas del día y rechazó la movilización de organizaciones sociales, supuestamente promovida por la alcaldesa de Lima, Susana Villarán, en el cono norte de la ciudad para enfrentar a los transportistas en huelga.

En el distrito de Comas, un hombre fue detenido por intentar bloquear la avenida Tupac Amaru, según informó el jefe policial Aldo Miranda al canal N, pero Raurau negó que esa persona sea de su gremio, y en su lugar estimó que podía tratarse de un infiltrado.

Personas que esperaban en los paraderos de distintos distritos de Lima declararon a los medios locales que tuvieron que aguardar más de media hora para subir a un ómnibus y que los pasajes se habían duplicado en algunas rutas.

Los integrantes del Conet se concentraron desde la madrugada de hoy en el distrito de El Agustino y en la plaza Dos de Mayo, desde donde marchaban hacia el Congreso para entregar sus demandas para la reforma del transporte.

Por su parte, Villarán declaró a los periodistas que con la reforma se quiere "dejar atrás la informalidad, el caos y los accidentes que tantas vidas han costado".

La burgomaestre agradeció el apoyo recibido hoy del ministerio del Interior para reforzar la vigilancia en las calles y transportar en los autobuses de la policía a los pobladores en los extremos de la ciudad.

Villarán aseguró, tras hacer un recorrido por Lima, que el transporte estaba fluyendo con normalidad y que había un despliegue de 7.500 policías en Lima para evitar los desmanes.

"Tienen el derecho de mostrar su oposición a la reforma del transporte, pero no tienen que hacer uso de la violencia, pues los delitos se pagan", afirmó

La Defensoría del Pueblo exhortó a los dirigentes y transportistas que promueven el paro a que estas acciones se desarrollen sin hechos de violencia o actos delictivos y respetando el derecho de todos los ciudadanos a transitar libremente por la ciudad.

El defensor del pueblo, Eduardo Vega, recordó que si bien la Constitución Política reconoce los derechos a la libre expresión, manifestación y reunión, éstos deben ejercerse de manera pacífica, sin bloqueo de calles y sin afectar los derechos de los demás.

Lima es una de las capitales de latinoamérica con mayor caos vehicular, con decenas de miles de microbuses que compiten entre si por subir a los viajeros y taxis a los que hay que convencer, primero, y negociar después para ir al destino deseado mientras detienen el tráfico.