Las fuerzas de seguridad libanesas consiguieron hoy abrir la carretera al aeropuerto internacional de Beirut, bloqueada anoche por manifestantes en relación con el conflicto sirio, mientras la tensión crece en el Líbano entre defensores y detractores del régimen de Damasco.

Pese a que la ruta del aeropuerto pudo ser despejada, la carretera que une Beirut con Damasco, que conduce al puesto fronterizo de Masnaa, continúa bloqueada por habitantes de Majdel Anjar, de mayoría suní, que protestan por el cierre del aeródromo.

La carretera del aeropuerto fue cerrada con neumáticos quemados por los familiares de los once libaneses secuestrados por los rebeldes en mayo pasado en la provincia siria de Alepo cuando regresaban de un peregrinaje en Irán.

Frente a esta situación, la compañía Air France desvió anoche, por precaución, uno de sus vuelos a Beirut hacia Ammán y después a Chipre en espera que la seguridad sea restablecida en Beirut.

Estas protestas coinciden con el llamamiento de Arabia Saudí, Catar y Emiratos Árabes Unidos a sus ciudadanos en el Líbano a que abandonen inmediatamente el país, por los secuestros y amenazas lanzadas por grupos cercanos al régimen sirio sobre estos países.

Ayer, el clan chií de los Mokdad, que asegura tener 5.000 combatientes armados, apresó a decenas de sirios y a un ciudadano turco, en represalia por que uno de sus miembros, Hasan Mokdad, fue tomado como rehén a comienzos de esta semana en Siria.

Esta tribu, a la que se unieron otras de la región de la Bekaa (este) como los Zeinedin, los Hajj Hassan y los Chlokor, controla en paralelo al grupo chií Hizbulá los barrios del sur de Beirut.

Los secuestros tuvieron lugar en todo el territorio libanés, ya que se produjeron en Beirut, en la Bekaa y en Trípoli (norte) .

Hathem el Mokdad, uno de los portavoces de la familia, aseguró que secuestraron a "33 sirios en la Bekaa y en Beirut, entre ellos un capitán del Ejército Libre Sirio Libre que estaba siendo tratado en un hospital, así como un empresario turco" y anunció que no los liberarán hasta obtener la puesta en libertad de su familiar en Siria.

Amenazó, además, con secuestrar hoy a más sirios ya que "es el único medio de salvar a nuestro familiar", y dijo que solo aceptan la mediación del Comité Internacional de la Cruz Roja.

Según medios libaneses, Hasan Mokdad, cuyo secuestro fue reivindicado por el ELS, está acusado de ser un francotirador y miembro del Hizbulá, algo que niegan el grupo chií y sus familiares.

La tensa situación hizo que las calles, cafés y restaurantes se vaciaran por temor al caos y a revivir los episodios negros de la guerra civil libanesa (1975-1990).

Anoche, el presidente libanés, Michel Suleiman, convocó una reunión de los principales responsables de la seguridad y advirtió de que "no se ponga en peligro la seguridad de libaneses y extranjeros en el Líbano".

Asimismo, pidió a las fuerzas de seguridad "proteger las embajadas de los países amigos y hermanos, en especial Arabia Saudí, Catar, Turquía y Siria".

El conflicto sirio ha profundizado las tensiones y las divisiones entre los libaneses, partidarios y adversarios del régimen sirio, lo que pone en peligro el frágil equilibrio confesional ya que, en general, los chiíes apoyan al régimen de Bachar el Asad, mientras que los suníes respaldan la revolución popular siria.