El ministro francés del Interior, Manuel Valls, reiteró hoy su defensa de los desmantelamientos de campamentos de gitanos rumanos y búlgaros de los últimos días por los problemas en su interior y con el vecindario e insistió en que la solución en primer lugar está en los países de origen.

"Esas poblaciones están discriminadas en sus países" y "es allí donde hay que encontrar soluciones", señaló en una entrevista con la emisora de radio "France Inter" Valls, quien ayer estuvo hablando con la comisaria europea de Justicia, Viviane Reding, después de que la Comisión Europea (CE) la semana pasada pidiera explicaciones a Francia por las expulsiones de gitanos rumanos.

"Yo aplico las decisiones judiciales", explicó el ministro para justificar las evacuaciones de campamentos ilegales de gitanos en las afueras de ciudades como Lille, Lyon o París en las últimas semanas, antes de recordar que había condiciones insalubres, así como situaciones de delincuencia y que había problemas con los habitantes de las zonas vecinas.

"Luego hay que encontrar soluciones, primero en los países de origen y con políticas de inserción que vamos a llevar a cabo", añadió el ministro socialista.

De su conversación con Reding, destacó la idea de que "no habrá ninguna política pública que se centre en un grupo de la población", una forma de desmarcarse de la acción del anterior presidente francés, Nicolas Sarkozy, al que acusa de haber estigmatizado a los gitanos.

Preguntado sobre si se levantarán las restricciones de acceso al mercado laboral francés que siguen vigente para los ciudadanos de Rumanía y Bulgaria desde la entrada de esos países en la Unión Europea (UE), confirmó que se estudia la cuestión, como lo había prometido durante la campaña para su elección el jefe del Estado, el socialista François Hollande.

"Efectivamente esa puede ser una solución. Pero la verdadera solución está en los países de origen" que "deben cambiar fundamentalmente sus políticas, que discriminan a esas poblaciones", repitió.