Brasil pretende invertir 66.500 millones de dólares los próximos 25 años en la duplicación de carreteras y la construcción de ferrocarriles para cubrir graves deficiencias que sufre el país en infraestructura, anunció el miércoles el gobierno.

La presidenta Dilma Rousseff dijo que las obras serán otorgadas en concesión a empresas privadas que se encargarán de la construcción, mantenimiento y administración de las vías.

"Estamos iniciando una etapa inicial en la cual Brasil va a salir más rico y más fuerte", dijo Rousseff en una ceremonia en la que dio a conocer la iniciativa. "Brasil tendrá finalmente una infraestructura compatible con su tamaño", agregó.

Según la gobernante, los proyectos apuntan a "beneficiar a la población y saldar una deuda de décadas de atraso en infraestructura con el menor costo posible".

La iniciativa contempla 21.000 millones de dólares en la duplicación de 7.500 kilómetros de carreteras y 45.500 millones de dólares en la construcción de 10.000 kilómetros de redes ferroviarias.

En una siguiente etapa, dijo la presidenta, se anunciarán programas similares para la ampliación y construcción de aeropuertos, hidrovías y puertos marítimos y fluviales.

Clesio Andrade, presidente de la Confederación Nacional de Transportes, destacó que las inversiones previstas para el sector se acercan a las necesidades calculadas por esa entidad.

"La CNT (Confederación Nacional de Transportes) siempre defendió inversiones de entre 400.000 y 500.000 millones de reales (de 200.000 a 250.000 millones de dólares) en infraestructura de transportes, y con estas inversiones anunciadas y las que se esperan en puertos y aeropuertos, nos acercamos a esa meta", dijo Andrade en una entrevista telefónica con The Associated Press.

Proyectó que las inversiones en puertos fluviales y marítimos, hidrovías y aeropuertos podrían llevar la inversión en el sector a cerca de 125.000 millones de dólares.

Andrade elogió la decisión de abrir las inversiones al sector privado destacando que el gobierno por su propia cuenta no tendría capacidad de hacerle frente a las necesidades del país.

"Es importante que después de más de 20 años el gobierno dejó de lado la ideología y abrió proyectos a la participación de la iniciativa privada. Eso le da mucha fuerza a los proyectos y va a ayudar a generar más empleos", expresó el dirigente de los transportistas brasileños.

La infraestructura es uno de los sectores en que Brasil presenta mayores atrasos comparado con otros países. El informe de competitividad global del Foro Económico Mundial para 2011-2012 situó al país en la posición 104 del ranking de infraestructura entre 142 países.

En calidad de carreteras, Brasil aparece en el lugar 118 del informe, mientras que en ferrovías está en el lugar 91 y en el de infraestructura portuaria está en el 130.

Entre tanto, la Confederación Nacional de Transportes, que agrupa a las principales empresas del sector, señaló en un informe que Brasil es uno de los países grandes con menor densidad de transporte ferroviario.

Con 3,5 kilómetros de ferrocarril por 1.000 kilómetros cuadrados de área, Brasil está lejos de otras naciones de territorio extenso como Estados Unidos (22,9), Argentina (13,3), Chile (9,4) y México (8,7).

La ejecución del programa de infraestructura estará a cargo de la recién creada Empresa de Planeamiento y Logística, adscrita al Ministerio de Transportes.

El ministro de Transportes, Paulo Sergio Passos, explicó que las empresas concesionarias deberán ejecutar las inversiones en carreteras en los primeros cinco años y podrán cobrar el peaje cuando hayan completado 10% de la obra. La empresa escogida será la que ofrezca la tarifa más baja.