Los inversores europeos están preocupados por el empeoramiento de las perspectivas para los bancos y consideran que necesitarán que el Banco Central Europeo (BCE) inyecte de nuevo liquidez a largo plazo.

Así se desprende de la encuesta trimestral que la agencia de medición de riesgo Fitch llevó a cabo a inversores europeos y que publicó hoy.

El BCE inyectó liquidez por valor de 1 billón de euros a tres años en dos operaciones, una a finales de diciembre del pasado año y la otra a finales de febrero de este año.

Una mayoría del 53 % de los consultados considera que las condiciones fundamentales al crédito para los bancos se deteriorarán.

Este porcentaje supone un máximo y supera el 45 % de la encuesta del segundo trimestre y el 38 % del primer trimestre de este año.

Además, indica el final de la recuperación temporal que siguió a las dos operaciones de inyección de liquidez del BCE, según Fitch.

La encuesta también revela que el 24 % de los inversores piensa que los bancos afrontan el reto más difícil de refinanciación, por encima del 13 % de abril y del 22 % de enero.

La deuda soberana sigue siendo el principal factor de preocupación, según el 60 % de los participantes en la encuesta.

El gobernador del Banco de Francia, Christian Noyer, dijo en una entrevista con la revista Le Point que el BCE podría comprar deuda soberana en el mercado secundario, algo que no hace desde marzo.

Noyer añadió que la situación de España no es comparable a la de Grecia y que la actuación del BCE será suficiente para repercutir en los mercados.

Además, el BCE no contempla la salida de Grecia de la zona del euro, según Noyer, que es miembro del consejo de gobierno del BCE.

Noyer aseguró que además de comprar bonos en el mercado secundario, el BCE podría aplicar nuevas medidas no convencionales para influir en los mercados de bonos, aunque no dio detalles.

"Respetando nuestro mandato, podemos adoptar nuevas y muy significativas medidas no convencionales y hemos demostrado esto varias veces", agreó Noyer.

El BCE indicó en su boletín mensual de agosto, publicado hoy, que "los gobiernos deben estar dispuestos a activar la FEEF y el MEDE (fondos temporal y permanente de rescate, respectivamente) en el mercado de deuda en caso de que existan circunstancias excepcionales en los mercados financieros y riesgos para la estabilidad financiera, con una condicionalidad estricta y efectiva acorde con las directrices establecidas".

El BCE, "en el marco de su mandato de mantener la estabilidad de precios a medio plazo y en el ejercicio de su independencia en la determinación de la política monetaria, puede llevar a cabo operaciones de mercado abierto en firme del tamaño adecuado para alcanzar su objetivo".

Asimismo, la entidad monetaria señala que "el consejo de gobierno podría considerar la adopción de nuevas medidas de política monetaria no convencionales acordes con la necesidad de reparar la transmisión de la política monetaria".

En el curso de las próximas semanas, el Eurosistema determinará las modalidades adecuadas de dichas medidas, según el informe mensual, que reiteró las palabras de Draghi del pasado jueves.