Los trabajadores del tren metro mantenían el miércoles paralizado el servicio por quinto día consecutivo en reclamo de un aumento de salarios, en la que hasta aquí es la huelga más extensa de ese sector en los últimos 20 años y que tiene como trasfondo la confrontación política entre el gobierno nacional y el gobierno opositor de la ciudad de Buenos Aires.

La medida de fuerza, iniciada el sábado, afecta a un millón de usuarios que viajan diariamente por las seis líneas de subterráneos y de premetro, los cuales han debido volcarse principalmente a los autobuses lo que colapsó el servicio.

En tanto que miles de trabajadores que se trasladan a diario desde los suburbios hacia la capital optaron por autos particulares, con lo cual se congestionó aún más la circulación vehicular en las zona céntrica y en los accesos a la ciudad.

Los trabajadores del metro, que anunciaron continuarán con la huelga el jueves, reclaman un aumento salarial del 28% al cual la empresa concesionaria del servicio, Metrovías, todavía no dio respuesta.

Es el paro más extenso desde que el servicio fue privatizado en 1991.

La compañía aduce que no puede costear la suba mientras el gobierno de Cristina Fernández y el del alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, no se pongan de acuerdo en la disputa que mantienen desde hace meses por el control del servicio.

"A esta altura, el paro es una responsabilidad total de los metrodelegados. Es casi de un salvajismo gremial, porque el perjuicio que se está generando es muy grande para mucha gente", indicó Juan Pablo Piccardo, titular de Metrovías, en declaraciones radiales.

Si bien el servicio está privatizado, los recursos para el pago de salarios de los trabajadores y el mantenimiento de las formaciones son girados por la Nación a través de subsidios a condición de mantener la tarifa a un precio accesible.

El gobierno nacional, encuadrado en el ala de centro-izquierda del peronismo, anunció a fines del año pasado su voluntad de transferirle el servicio del metro a la ciudad, gobernada por la centro-derecha.

La partes firmaron un acta de acuerdo en enero, pero al poco tiempo Macri dio marcha atrás argumentado que la administración central no le había transferido los fondos necesarios tal cual habían pactado. La presidenta cuestionó la actitud de su rival político y no aceptó la devolución, con lo cual el servicio está en manos de nadie.

"Mañana (jueves), por la intransigencia de la empresa y la pelea entre los gobiernos para ver quién da el golpe más fuerte, sigue el paro por 24 horas más", anunció Claudio Dellecarbonara, delegado gremial.