Las lluvias torrenciales generadas por un tifón veraniego dejaron la semana pasada en Corea del Norte al menos 88 muertos, 134 heridos y miles de desalojados, informó hoy el diario surcoreano Chosun Ilbo.

Más de 5.000 viviendas quedaron destruidas o dañadas, 12.000 anegadas y cerca de 63.000 personas perdieron su hogar en las inundaciones registradas entre el 18 y el 24 de julio, según Chosun Ilbo, que cita datos ofrecidos el fin de semana por la agencia estatal de Corea del Norte (KCNA).

Ésta concretó que el mayor número de víctimas se registró en los condados de Sinyang y Songchon, en la céntrica provincia de Pyongan del Sur -cerca de la capital, Pyongyang-, duramente golpeada por el tifón Khanun los días 23 y 24 de julio.

El temporal inundó o derribó unos 300 edificios públicos, incluidos diez centros de salud y educativos, además de 60 fábricas, y dejó inservibles 91.890 metros cuadrados de vías.

La KCNA, que pronosticó que las lluvias torrenciales continuarán, también indicó que a principios de la semana pasada el tifón arrasó unas 4.800 hectáreas de campos de cultivo y anegó 25.700 hectáreas de terreno.

Corea del Norte se ve seriamente afectada por las lluvias torrenciales durante la época de los tifones de verano, cuyos efectos se agravan a causa de la deforestación, que provoca grandes desprendimientos de tierra, y los pobres sistemas de drenaje y control de crecidas del país.

Unas 30.000 personas perdieron sus casas en Corea del Norte el verano del año pasado debido a las inundaciones, que en 2007 fueron especialmente trágicas al dejar cientos de muertos y desaparecidos, y graves pérdidas económicas.

Los estragos causados por los tifones en las áreas agrícolas agravan, además, la crónica situación de escasez alimentaria del país comunista, que depende de la ayuda exterior al ser incapaz de producir suficientes alimentos para sus alrededor de 24 millones de habitantes.