Si Estados Unidos desea hablar con Cuba de igual a igual, "la mesa está servida", aseguró el jueves presidente isleño Raúl Castro, y poco después un vocero de Washington respondió que para ello La Habana debe permitir la libertad de expresión y liberar a sus presos políticos.

Castro encabezó el acto central por el Día de la Rebeldía Nacional, el 26 de julio, una de las efemérides más importantes de la isla.

"Los cubanos somos gente pacífica... nos gusta hacer amistad con todos, incluyendo con los Estados Unidos", comentó Castro en un discurso improvisado al terminar el acto conmemorativo.

"El día que quieran, la mesa está servida", dijo el mandatario, y añadió que se pueden debatir con Washington todos los temas desde la democracia y la libertad de prensa hasta los derechos humanos, pero "en igualdad de condiciones porque no somos sometidos, ni colonia de nadie, ni títere de nadie".

Ello también implica, agregó el mandatario, hablar sobre los problemas que en estos mismos aspectos enfrenta Estados Unidos y sus aliados occidentales.

Miles de cubanos se reunieron en Guantánamo, a unos 900 kilómetros al oriente de la capital, para el mitín, que fue transmitido en vivo por la televisión nacional.

"Mientras tanto, aquí estamos y siempre con la caballería lista por si acaso, pero una vez más proclamo aquí nuestra vocación pacífica, no tenemos ningún interés en hacerle nada a nadie, pero defendemos nuestro pueblo", expresó Castro.

La reacción estadounidense no se hizo esperar.

Para iniciar una conversación, Cuba debería "permitir que los cubanos ejerciten su libertad de expresión y su derecho a pedirle a su gobierno que deje de maltratar a disidentes pacíficos de la sociedad civil, libere a prisioneros políticos, y debo subrayar la liberación humanitaria del ciudadano estadounidense detenido allá, Alan Gross", dijo Mike Hammer, secretario adjunto de Estado para Asuntos Públicos, en conferencia de prensa.

Gross, de 63 años, fue arrestado a finales de 2009 y sentenciado por un tribunal en 2011 a 15 años de cárcel por crímenes contra la soberanía de Cuba, en el más reciente conflicto de la rivalidad de más de 50 años entre Estados Unidos y la isla.

Vestido de habitual uniforme verde olivo, Castro tomó la palabra luego de que el acto parecía acabarse y a diferencia de la mayoría de las veces solo improvisó sin leer.

Castro criticó también a los disidentes, a los cuales consideró una avanzada de los grupos de interés estadounidenses sobre la isla "que no están haciendo otra cosa para que creando las bases y aspirando para que un día aquí suceda lo de Libia".

Estados Unidos no tiene relaciones con Cuba y mantiene un fuerte paquete de sanciones sobre la isla desde hace más de 50 años presionando para lograr un cambio de sistema político en la nación caribeña.

No es la primera vez que Castro menciona su deseo de conversar con Washington, pero invariablemente la Casa Blanca condicionó el diálogo a las transformaciones políticas en el modelo de la isla sobre todo la aceptación del pluripartidismo.

El mandatario incluso hizo una extensa cronología de la lucha independentista de los cubanos desde que buscaban separarse de España en el siglo XIX hasta la revolución de 1959, que llevó al poder a su hermano Fidel Castro.

Actualmente el mandatario se encuentra enfrascado en una actualización del sistema de la isla con reformas económicas impensables hace algunos años, como la apertura a la pequeña iniciativa privada o el mercado libre de viviendas y automóviles --aunque manteniendo su política de fuerte control estatal. Sin embargo, no hizo nuevos anuncios este día.

En cambio reconoció las dificultades en la sociedad cubana.

"Estamos al tanto de todos los problemas que confronta el país, que confronta la población, que los salarios están bajos, que hay muchas dificultades", indicó el mandatario. "Así estamos todos, pero vivimos y mantenemos esta revolución por más de medio siglo que es la gran proeza del pueblo cubano".

El acto del aniversario se realizó a pocos kilómetros de donde está la Base Naval de Guantánamo, un fuerte militar que Estados Unidos retiene desde comienzo del siglo pasado pese al rechazo de La Habana.

El orador principal del acto, el vicepresidente José Ramón Machado Ventura, consideró una "flagrante violación" la presencia norteamericana en Guantánamo.

"Jamás bajo ninguna circunstancia renunciaremos a recuperar este pedazo de suelo", agregó el vicepresidente.

La fecha recuerda el asalto al Cuartel Moncada en 1953, considerado en inicio de las acciones iniciadas por Fidel y Raúl Castro que finalmente llevaron al derrocamiento de la dictadura de Fulgencio Batista en 1959.

Aunque la toma de la fortaleza militar fracasó, muchos jóvenes murieron y los Castro fueron hechos prisioneros sirvió para dar a conocer a los rebeldes y sumarles apoyo popular.

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La corresponsal Andrea Rodríguez está en Twitter como: www.twitter.com/ARodriguezAP

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Con información del periodista de AP Luis Alonso Lugo desde Washington.