El Eurogrupo dará hoy, en una teleconferencia, su visto bueno definitivo a las condiciones y los términos de la ayuda de hasta 100.000 millones de euros que recibirá España para sanear su banca, dando inicio a un estricto programa de reestructuración y de controles europeos durante dieciocho meses.

La conferencia telefónica de los ministros de Finanzas de la zona del euro comenzará sobre las 10.00 GMT y la aprobación del préstamo a España será el único punto en la agenda, de manera que no se prevé que la reunión se prolongue demasiado.

El Parlamento holandés y el Bundestag (Cámara Baja alemana) han aprobado ya el préstamo a España y el Congreso finlandés lo someterá a votación hoy mismo, antes de la teleconferencia del Eurogrupo.

El Gobierno español suscribirá los documentos "próximamente", según fuentes comunitarias.

El primer tramo de ayuda, que ascenderá a 30.000 millones de euros, estará disponible antes de fin de mes, aunque se mantendrá en reserva en el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), para casos urgentes de recapitalización, un monto que incluye un "colchón de seguridad a largo plazo" de 10.000 millones.

El préstamo tendrá un vencimiento medio de 12,5 años y un máximo de 15 años y, según el Ministerio de Economía, un periodo de gracia de 10 años y un interés medio ligeramente inferior al 3 %.

El segundo tramo, de 45.000 millones de euros (incluidos 20.000 del primer tramo) se desembolsará a mediados de noviembre y servirá para ayudar o liquidar las entidades que se encuentra bajo el control del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) -BFA/Bankia, CatalunyaCaixa, NovaCaixaGalicia y Banco de Valencia-.

El tercer tramo, de 15.000 millones, se desembolsará a finales de diciembre para sanear entidades viables o liquidar las que no lo sean dentro del grupo de las que no han sido intervenidas, así como para cubrir la inyección de bonos convertibles en los bancos que intenten recapitalizarse por sus propios medios.

El cuarto tramo, también de 15.000 millones (incluidos los 10.000 millones del colchón de seguridad) se centrará en socorrer a este último grupo si no logra financiarse.

Hasta 25.000 millones se destinarán a la financiación de los bancos malos que se crearán hasta noviembre para aislar los activos problemáticos.

A cambio de la ayuda, España tendrá que cumplir 32 condiciones, principalmente para la banca que requiera capital y el sector en su conjunto, pero también tendrá que someterse "en paralelo" una vigilancia estrecha de los compromisos macroeconómicos.

Una suerte de "troika" -formada por la Comisión, el BCE y, en este caso, la Autoridad Bancaria Europea (EBA)- verificará cada trimestre el cumplimiento de las condiciones para la banca.

La banca tendrá que llegar al 9 % de capital de máxima calidad y si las entidades resultan no ser viables se liquidarán.

Si tienen todavía futuro tendrán que abandonar actividades secundarias y vender participaciones y activos, reducir el número de oficinas o recortar personal.

La banca socorrida no podrá repartir dividendos y tendrá que limitar la remuneración de los ejecutivos y miembros de los consejos de administración, en tanto que los accionistas y titulares de híbridos y de deuda subordinada -como son las preferentes- tendrán que asumir una parte de las pérdidas.