Brasil transfirió el viernes a Líbano a los funcionarios de su embajada en Damasco, ante el recrudecimiento de la violencia en Siria, informó el gobierno.

El Ministerio de Relaciones Exteriores dijo en un comunicado que la sede diplomática en Siria continuará operativa con un solo funcionario, Salim Joseph Sayegh, para dar asistencia a los brasileños en el convulsionado país árabe.

Datos oficiales indican que hay más de 3.000 brasileños radicados en Siria.

La decisión de retirar temporalmente a los empleados de la embajada en Damasco se tomó un día después de que 300 personas murieron en enfrentamientos entre rebeldes y tropas leales al gobierno.

Los enfrentamientos se han intensificado en los últimos días, mientras los rebeldes se acercan a la capital en su empeño por deponer al gobierno del presidente Bashar Assad.

Los funcionarios brasileños, incluyendo el embajador Edgard Casciano, permanecerán en Beirut en forma temporal hasta que resulte seguro su regreso a Damasco.

"Es imposible poner un pie en la calle con tantos tiros. Es una situación extremadamente problemática", comentó Casciano citado por el servicio noticioso público Agencia Brasil.

Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores, Antonio Patriota, recomendó evitar viajes a Siria debido a la situación de violencia imperante.

"La capital Damasco enfrenta combates cada vez más violentos en las calles, inclusive la región de la embajada de Brasil comenzó a transformarse en zona conflagrada", dijo Patriota a periodistas. "Hay un grado elevado de imprevisibilidad sobre lo que podría ocurrir los próximos días, de manera que evitar viajes a Siria sería lo más prudente", añadió.

Sobre los brasileños radicados en el país árabe, dijo que son personas que en su mayoría cuentan con doble nacionalidad y construyeron sus vidas en Siria por lo cual no pretenden salir, aunque avisó que se dará asistencia a quien quiera dejar el país.