Rusia acusó lunes a Occidente de valerse del chantaje a fin de asegurar una nueva resolución en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que podría autorizar el uso de fuerza foránea para dar fin a la guerra civil en Siria.

El Consejo de Seguridad está debatiendo una nueva resolución sobre el país árabe debido a que el plan del enviado internacional Kofi Annan para detener los enfrentamientos parece muerto y la violencia se incrementa en Siria. Rusia, aliada de Damasco, ha sido criticada porque su postura impide poner fin al conflicto.

El ministro de Relaciones Exteriores ruso Sergei Lavrov dijo que las amenazas de Occidente de discontinuar una misión de 300 observadores de las Naciones Unidas en Siria, si Rusia no accede a permitir que Occidente use la fuerza en el país constituye un chantaje.

Lavrov se reunió con Annan el lunes, aunque no se espera que den una declaración a la prensa. El martes, el enviado internacional hablará con el presidente ruso Vladimir Putin.

La ONU autorizó la misión de 90 días para que supervise el cese de la violencia y vigile la aplicación del plan de paz de la ONU.

La misión de los observadores expira el 20 de julio y Lavrov insiste en que Occidente está utilizando la fecha límite como moneda de cambio. Los observadores tendrán que retirarse de las principales áreas del conflicto debido a la intensificación de los combates.

Rusia dijo la semana pasada que se opondrá a cualquier nueva resolución de la ONU sobre Siria que incluya el uso de la fuerza, una medida que no ha sido descartada en público por los países occidentales.

Pero el texto de una resolución respaldada por Occidente y que circuló Gran Bretaña e incluye sanciones dejaría abierta la posibilidad de una acción militar bajo el Capítulo VII de la Carta de la ONU. Moscú presentó un texto donde difiere.

"Lamentamos mucho que haya elementos de chantaje", dijo el canciller en conferencia de prensa. "Nos han informado que si no se aprueba la resolución bajo el Capítulo VII de la carta de la ONU, entonces deberemos negarnos a extender el mandato de la misión de observación".

"Consideramos que esto será un enfoque peligroso y absolutamente contraproducente, porque es inaceptable que se utilice a los observadores como moneda de cambio", indicó.