Cuatro personas fueron tratadas por cortaduras y magullones pero nadie resultó corneado el sábado cuando miles de participantes desafiaron el paso de seis toros bravos en la última jornada de la tradicional fiesta de San Fermín.

El doctor Ignacio Iribarren, vocero del hospital Navarra de Pamplona, dijo que cuatro personas fueron admitidas para tratamiento, dos con lesiones en la cabeza y dos con heridas en un brazo y en una pierna.

Las imágenes de la televisión difundidas a nivel nacional mostraron cuando los corredores eran desplazados y caían a los costados de los toros a centímetros de los cuernos en las estrechas callejuelas adoquinadas.

Un comunicado del gobierno de Navarra indicó que tres de los heridos eran españoles y el cuarto un irlandés de 28 años.

Un corredor escapó con fortuna cuando fue derribado por el toro delantero y quedó frente a la manada. Los corredores expertos, conocidos como "los divinos" por su habilidad para eludir a los toros, coinciden en que pararse frente a la embestida de los toros es lo más peligroso.

En 1995, un estadounidense de 22 años, Matthew Tassio, se cayó, y en vez de quedarse encogido en el piso esperando que la manada le pasara por encima, se puso de pie frente a los animales. El cuerno de un toro le perforó el pecho y lo mató.

Una vez que los toros llegaron al ruedo el sábado, un osado corrió de entre la multitud para enfrentar a uno de ellos cuando era conducido a los establos internos, pero el toro lo derribó mientras el público observaba horrorizado. Un asistente ondeó la capa frente al animal y lo distrajo para que aquel se salvara.

Iribarren dijo que el festival de San Fermín de este año fue uno de los más seguros que hubiese experimentado y agregó que solamente seis personas permanecían en el hospital, incluso los admitidos el sábado. Dos eran británicos de 20 y 29 años corneados el lunes, que "evolucionaban favorablemente" y serán dados de alta pronto, anticipó.

El encierro del sábado, con toros grandes de la ganadería de Torrehandilla, tardó apenas dos minutos y 33 segundos en cubrir el trayecto de 849 metros (928 yardas) desde los establos en las afueras de la ciudad hasta la plaza de toros.

El festival celebrado anualmente en honor al santo patrono de la ciudad data de fines del siglo XVI y ha evolucionado para convertirse en una celebración de nueve días, en que los encierros son precedidos por fiestas y alcohol durante toda la noche y que atraen a decenas de miles de extranjeros. Fue popularizado por la novela de Ernest Hemingway "También sale el sol".