El Ejército brasileño concluyó hoy el repliegue de las favelas de Río de Janeiro que fueron ocupadas a finales de 2010 en una gran operación contra el narcotráfico y cedió su control a la policía, informaron fuentes oficiales.

Las fuerzas castrenses salieron en la madrugada de la favela Vila Cruzeiro y otras barriadas del Parque Proletario da Penha y fueron sustituidos por cerca de 500 agentes del Batallón de Operaciones Especiales (BOPE), cuerpo de elite de la Policía Militarizada de Río de Janeiro.

Los policías reforzarán en los próximos meses la persecución de los narcotraficantes que aún operan en la zona, como paso previo a la instalación de cuarteles permanentes, según un comunicado de la Policía Militarizada.

La operación de repliegue de los militares comenzó el pasado marzo en las favelas del Complexo do Alemão, también en la misma región, donde ya se han inaugurado seis cuarteles, conocidos como Unidades de Policía Pacificadora (UPP).

Esta zona de barriadas pobres era el principal fortín de los narcotraficantes de Río, que imponían su ley con las armas desde hacía cuatro décadas.

Las autoridades expulsaron a los narcotraficantes en una inédita operación conjunta de la policía y los militares realizada en noviembre de 2010 en respuesta a una oleada de actos violentos e incendios de vehículos que atemorizaron a toda la ciudad.

La conquista del Complexo do Alemão, realizada con el apoyo de tanques, terminó sin un solo herido porque los narcotraficantes huyeron por las cloacas, pero las operaciones policiales realizadas en los días previos en otras favelas controladas por la misma banda dejaron un saldo de 36 muertos.

El Gobierno de Río de Janeiro ha promovido desde finales de 2008 la expulsión de los narcotraficantes de decenas de favelas para la instalación de las UPP.

La operación ha dado prioridad a la expulsión de los narcotraficantes de las favelas del centro y de los barrios turísticos.