Fuera del palacio presidencial tras un rápido juicio político en el Senado que lo destituyó por mal desempeño en sus funciones, Fernando Lugo quedó en el limbo y con varios obstáculos por resolver.

Su salida de la presidencia, cuando aún le restaban algo más de un año para entregar el poder --15 de agosto de 2013-- lo dejan al ex obispo católico de 61 años sin trabajo y con un cáncer linfático que necesita aún un tratamiento médico ineludible, según señaló a The Associated Press su médico personal Alfredo Boccia.

"Aparentemente, el linfoma en el tórax, ingle y tercera vértebra lumbar está en remisión mediante la quimioterapia de 2010 y los tratamientos en el Hospital Sirio Libanés de Sao Paulo (Brasil), pero hasta fines de este año necesita continuar con una medicación especial en cualquier hospital de Asunción", explicó el galeno.

Los cuidados médicos de Lugo en Sao Paulo fueron cubiertos mediante una cuenta reservada que tienen los presidentes en Paraguay y que fue establecida por el Congreso. Se estima que esos fondos reservados son por un monto de medio millón de dólares. Se desconocen los detalles de los gastos en los que incurren los gobernantes.

Lugo, por otra parte, contaba como jefe de Estado de un salario de 4.500 dólares, más 3.000 dólares para gastos de representación.

Boccia explicó que "hasta diciembre próximo se necesitan unos 12.000 dólares para adquirir la droga a fin de fortalecer los anticuerpos monoclonales. Lugo no tiene pensión por su condición de ex mandatario; lastimosamente esta situación no está prevista en ninguna legislación".

"Aparte, Lugo sufre de erisipela, una infección benigna producida por várices en una de sus piernas, pero no es nada grave", añadió el médico.

A Lugo lo sustituyó el vicepresidente Federico Franco, con quien tenía diferencias.

El ex obispo católico izquierdista aceptó el viernes la decisión del Senado, por lo que la transición se realizó sin protestas violentas en las calles.

Varios gobiernos latinoamericanos, incluyendo los de Argentina, Bolivia, Ecuador y Cuba, rechazaron la forma como fue destituido Lugo y advirtieron que no reconocerán a Franco.

Después de su destitución, Lugo pasó la noche en su vivienda particular del bario Lambaré, al sur de Asunción.

Los vecinos del Lambaré, advertidos de la presencia del ex jefe de Estado, lo recibieron con aplausos, confirmó a la AP Antonio López, un habitante de la zona.

Lugo también debe atender otros asuntos que no tienen nada que ver son su salud.

Hortensia Morán, una de las cuatro mujeres que denunciaron al hoy ex mandatario por paternidad irresponsable, dijo que esperará el desarrollo de los acontecimientos para tomar la decisión de frenar los trámites judiciales o continuar hasta el final.

En la misma posición se encuentran otras dos mujeres: Benigna Leguizamón y Narcisa de la Cruz de Zárate.

Hasta el momento, Viviana Carrillo ha sido la única que consiguió que su niño fuese reconocido legalmente como hijo del destituido gobernante.