La policía reprimió el miércoles a varias decenas de jóvenes que junto con algunos miles de estudiantes secundarios marcharon por el centro capitalino en demanda de reformas a la educación.

La represión policial se produjo tras incidentes menores que se registraron al término de la manifestación que recorrió unas doce cuadras del centro de la ciudad hasta concluir en las inmediaciones de una antigua estación ferroviaria. Una gran cantidad de policías antimotines se apostó en el recorrido con decenas de carros lanza agua y lanza gases. Un pequeño grupo de encapuchados lanzó piedras y destrozó un semáforo.

Con carteles proclamando su rechazo al lucro en establecimientos con financiamiento estatal y en favor del pase al Estado nacional de las escuelas en manos de las municipalidades los adolescentes de diversos establecimientos se manifestaron cargando un gran cartel que proclamaba "A un año de lucha aún no se escucha" en referencia a la falta de respuesta del gobierno a sus reclamos.

Los estudiantes chilenos iniciaron sus protestas en mayo de 2011. Sus masivas marchas tuvieron amplio respaldo en la ciudadanía según encuestas y una baja sostenida en la popularidad del presidente Sebastián Piñera.

El portavoz de los estudiantes secundarios Christofer Sarabia criticó que un proyecto del gobierno para flexibilizar la dependencia municipal de los colegios, que ha sido rechazado por la oposición política y por un sector de los alcaldes del país, no cumple con las expectativas estudiantiles.

Sarabia se quejó del rigor policial, que ha sido constantemente criticado incluso por organismos internacionales, y dijo que estudiantes que se manifestaban pacíficamente fueron detenidos.

Para la próxima semana los universitarios convocaron a una protesta contra el gobierno, mientras que los estudiantes de universidades privadas planean una protesta para este jueves.

El año pasado, a pesar de no acceder a las exigencias de reformas en la educación, Piñera elogió a los estudiantes en Naciones Unidas por sus demandas de reformas y de una mejor educación. Pero esta semana en México acusó al movimiento estudiantil de una ideologización y de estar influido por dirigentes comunistas.

El presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Gabriel Boric, quien participó también en la protesta de los secundarios, dijo a la prensa que el movimiento estudiantil es heterogéneo y calificó de "una vergüenza" las aseveraciones del mandatario.

"Uno no sabe a qué presidente creerle: al que nos ensalza en la ONU y dice que el movimiento estudiantil está lleno de energía o al presidente Piñera que dice en México que somos todos comunistas", dijo Boric.