Un atacante suicida asesinó el lunes a un comandante del ejército que dirigía la lucha contra los milicianos de al-Qaida en el sur de Yemen, informó el ministerio de Defensa, apenas unos días después de que el ejército había conseguido importantes avances en su campaña para erradicar a los milicianos de sus bastiones en esa zona del país.

El general de división Salem Alí al-Quton viajaba en una caravana de tres vehículos en la ciudad de Aden, en el sur de Yemen, cuando el atacante se arrojó sobre la camioneta en la que viajaba el militar y detonó los explosivos.

El comandante murió, mientras que cuatro integrantes de su guardia de seguridad y un transeúnte resultaron heridos de gravedad, informó el ministerio. Al-Quton había sido nombrado en abril como comandante del Ejército en el sur.

Nadie se había adjudicado la responsabilidad del atentado hasta el momento. El ministerio identificó al atacante como un oriundo de Somalia. Aden y las áreas circundantes tienen una significativa población de decenas de miles de somalíes que han huido de los problemas en su propio país y se han establecido en esa zona durante las décadas pasadas.

El ataque del lunes ocurrió luego de que hombres armados de las tribus pelearan junto con los militares para conseguir una serie de victorias en batallas durante la semana pasada en el sur de Yemen, lo que provocó que milicianos de al-Qaida abandonaran las ciudades de Zinjibar y Jaar en la provincia de Abyan.

Al-Qaida había tomado ventaja del vacío en seguridad el año pasado, provocado por un levantamiento popular contra el líder yemení Alí Abdulá Salé, para controlar amplias franjas del territorio en el estratégico sur del país, en su mayoría en Abyan, pero también en la provincia contigua de Shabwa. Eso incrementó los temores de que pudiera utilizar el territorio yemení para afianzarse y lanzar más ataques contra objetivos estadounidenses.

Estados Unidos considera la rama de al-Qaida en Yemen como la red terrorista más peligrosa fuera del núcleo de la organización. La ofensiva del ejército yemení en el sur tiene el apoyo de asesores militares estadounidenses de un centro de comando manejado por decenas de soldados estadounidenses en la base aérea de al-Annad, en el desierto del sur, no lejos de las principales zonas de batalla.