El cardenal Marc Ouellet, legado pontificio en el 50 Congreso Eucarístico Internacional que se celebra en Dublín, se ha reunido con víctimas de abusos sexuales por parte de clérigos, a las que pidió perdón en nombre del papa y de la Iglesia y ante las que expresó "vergüenza y remordimiento".

El encuentro, según informó hoy el Vaticano, se celebró ayer en el santuario "Purgatorio de San Patricio", a orillas del lago Lugh Derg, en el norte de Irlanda, y en el mismo participaron hombres y mujeres de varias diócesis irlandesas que sufrieron abusos sexuales por parte de clérigos en las últimas décadas.

Ouellet, que estuvo acompañado del nuncio apostólico en Irlanda, Charles John Brown, habló y oró con ellos. El encuentro, precisó Radio Vaticano, fue "conmovedor" y durante el mismo el cardenal les reiteró la solidaridad del papa y el "horror" que el pontífice siente por lo que ha ocurrido en la Iglesia irlandesa.

El encuentro, según precisó la Conferencia Episcopal Irlandesa en un comunicado, duró dos horas, en las que las víctimas contaron los abusos sufridos y cómo han afectado sus vidas.

Después, Ouellet, en una misa que ofició en la catedral de San Patricio de Dublín, dijo que Benedicto XVI le había pedido a él, como su enviado personal al congreso, que se reuniera con las víctimas para "pedir perdón a Dios por los casos de miembros de la Iglesia que han abusado sexualmente de niños en Irlanda y en toda la Iglesia".

"Vengo con la precisa intención de buscar el perdón de Dios y de las víctimas por el grave pecado de abusos sexuales contra niños por parte de clérigos. Hemos aprendido en los últimos decenios cuánto dolor y cuánta desesperación han causado los abusos a las miles de víctimas", dijo Ouellet en la homilía.

El purpurado agregó que han constatado en estos años que la respuesta "a estos crímenes" dada por algunas autoridades de la Iglesia "fue muchas veces inadecuada e ineficaz, a pesar de las claras indicaciones que contiene el Código de Derecho Canónico".

"En nombre de la Iglesia pido perdón una vez más a las víctimas. Repito lo que el papa dijo en su carta a los católicos irlandeses: 'Es comprensible que encontréis dificultades para perdonar y reconciliaros con la Iglesia. En su nombre expreso abiertamente vergüenza y remordimiento y al mismo tiempo os pido que no perdáis la esperanza", añadió en la homilía.

El cardenal canadiense insistió en que los abusos son un "escándalo" y reiteró el compromiso de la Iglesia para que nunca más se repitan.

Con motivo de este 50 Congreso Eucarístico Internacional, que se celebra del 10 al 17 de junio en la capital irlandesa, Benedicto XVI dijo hoy durante la audiencia pública de los miércoles en el Vaticano que es una "ocasión para reafirmar que la Eucaristía en el centro de la vida de la Iglesia".

En 2009 se conocieron dos informes oficiales irlandeses que desvelaron que durante décadas centenares de niños de ese país sufrieron abusos sexuales por parte de sacerdotes.

El Informe Ryan sacó a la luz que en los últimos 70 años miles de menores sufrieron abusos sexuales y torturas físicas y psíquicas en instituciones estatales regentadas por religiosos.

El Informe Murphy desveló que 400 niños fueron víctimas de abusos por parte de 46 sacerdotes de la archidiócesis de Dublín desde 1975 hasta 2004.

Tras conocer estos casos, Benedicto XVI manifestó que estaba "asolado y angustiado" y que compartía con los fieles la "indignación, la traición y la vergüenza" por esos delitos sexuales.

Numeras personas y grupos de víctimas mostraron, sin embargo, su decepción al considerar que el pontífice se olvidó de la responsabilidad del Vaticano y de la jerarquía católica local al dirigir principalmente sus críticas solamente hacia los sacerdotes.

Por estos casos han sido cesados ya cinco prelados irlandeses.