Miles de puertorriqueños expresaron su orgullo boricua el domingo desfilando a lo largo de la Quinta Avenida de Manhattan al ritmo de tambores, silbatos y trompetas para marcar el decimoséptimo Desfile Nacional Puertorriqueño.

Bajo un cielo claro y con altas temperaturas, adultos, niños y ancianos marcharon a pie y en decenas de carrozas mientras sus compatriotas los saludaban emocionados a cada lado de la avenida.

"Es un honor estar aquí porque este año el desfile rinde honor a nuestro pueblo, Guayama", dijo Adelaida López, de 50 años. "Es el pueblo de los brujos".

El ambiente de fiesta dominó la celebración anual, que se adueñó de la arteria más famosa de Manhattan desde la calle 44 hasta la 79.