Las autoridades palestinas en Gaza y Cisjordania recibieron hoy con honores los restos de 91 palestinos muertos en ataques contra israelíes desde 1967 y que permanecían enterrados en un cementerio militar israelí.

Setenta y nueve de los cuerpos serán recibidos en una ceremonia militar en la Muqata de Ramala que encabezará el presidente, Mahmud Abás, y donde esperan también cientos de familiares de los fallecidos.

A Gaza llegarán otros 12 cadáveres, que serán también honrados en una ceremonia militar por las autoridades del movimiento islamista Hamás y velados en la principal mezquita de Gaza capital.

Israel hizo esta mañana entrega de los cadáveres en un gesto de buena voluntad dirigido a incentivar a los palestinos que acepten regresar a la mesa de negociaciones y a reactivar un proceso de paz paralizado desde hace cerca de dos años y medio.

En Ramala, los restos, cubiertos con banderas palestinas, serán honrados en la explanada adyacente a la tumba de Yasir Arafat, tras lo que se entregarán a sus familiares para trasladarlos a sus pueblos de origen, donde serán nuevamente honrados por los gobernadores regionales, jefes de seguridad y otros representantes públicos.

Diecisiete de los cuerpos cuyo origen se desconoce serán enterrados en Ramala, informó en un comunicado el ministro de Prisioneros palestino, Isa Qaraqe.

"Este es un día nacional. Traer de vuelta los cuerpos de los mártires es un paso más para traer a todos los caídos que están en el cementerio de los números", añadió Qaraqe en la nota.

En Gaza, Hamás acordó con las diferentes milicias que la llegada de cada uno de los cuerpos sería honrada con un saludo de 21 disparos al cruzar el paso fronterizo de Erez.

Algunos de los restos permanecían desde hace décadas enterrados en un cementerio militar israelí en el que las tumbas están identificadas solo con números, como el del autor del atentado contra el hotel Savoy de Tel Aviv en 1975 en el que murieron ocho israelíes, informó la agencia palestina Wafa.

Según esta fuente, Israel tiene en su poder los cadáveres de otros dos centenares de lo que considera "terroristas" y que los palestinos califican de "mártires" y "miembros de la resistencia".

Mark Regev, portavoz del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, expresó en un comunicado que espera que "este gesto humanitario sirva tanto para construir la confianza como para ayudar a volver a poner en marcha el proceso de paz".

"Israel está dispuesto a reiniciar de inmediato el diálogo de paz sin ninguna precondición", subrayó.