Casi la mitad de los 120 caballos del único hipódromo de la capital paraguaya enfermaron de influenza, lo que obligó a suspender las carreras dominicales por tiempo indeterminado.

El otoño austral llegó a Paraguay con mucha lluvia y alta humedad, clima propicio para las enfermedades respiratorias no sólo de humanos.

Los caballos "están en la villa (guardería) del predio del Jockey Club pero según los veterinarios ningún animal falleció. Se hacen los tratamientos para frenar la tos, alta fiebre y resfrío. Esta influenza no se contagia a los seres humanos", dijo a The Associated Press el experto hípico Guillermo Caballero.

Explicó que pese a la suspensión de las carreras, algo que no ocurría desde hace al menos 20 años, los fanáticos podrán "seguir haciendo sus apuestas en el hipódromo mirando por televisión las competencias de Belmont Park (Nueva York) y Betfair Hollywood Park (California)".