El socialista Francois Hollande asumió el cargo como presidente de Francia el martes por la mañana y horas después viajaba a Berlín para sostener conversaciones sobre la crisis de deuda europea, cuando su avión fue alcanzado por un rayo, en un incidente en el que nadie resultó herido.

El avión Falcon 7X fue alcanzado por el rayo poco después de despegar el martes y volvió a la base aeronáutica de Villacoublay, en las afueras de París, para que los expertos lo inspeccionaran como medida de precaución, informó el vocero del Ministerio de Defensa, Gerard Gachet.

Funcionarios de defensa informaron que el mandatario y su comitiva fueron llevados a otro avión, un Falcon 900, que despegó poco después. Hollande tiene previsto reunirse con la canciller alemana Angela Merkel para abordar la crisis financiera en Europa.

Fue un tempestuoso inicio presidencial para un hombre que prometió ser un presidente más "normal" y menos llamativo que su predecesor Nicolas Sarkozy.

Hollande asumió el cargo el martes en una ceremonia de gran tradición en el Palacio del Elíseo en París para convertirse en el primer presidente socialista de Francia desde 1995, tomando el mando de una nación preocupada por el futuro de Europa y con la promesa de convertirla en un lugar más justo.

Hollande, de 57 años, fue elegido para un período de cinco años en los comicios de principios de mes en que los votantes echaron de la presidencia a Sarkozy, quien no logró la reelección luego de sólo un mandato.

Después de un recorrido en coche bajo la lluvia por la avenida de los Campos Elíseos y de saludar al público entusiasta, Hollande viajó a Berlín en su primera actividad diplomática. Como parte de una costumbre de la posguerra, los nuevos mandatarios franceses visitan a sus homólogos alemanes para consolidar la unidad europea.

También a unas horas de tomar el cargo, Hollande nombró al legislador Jean Marc Ayrault como su nuevo primer ministro.

Ayrault, líder de los socialistas en el Parlamento, habla alemán y fue profesor de esa lengua. Ello representaría una gran ventaja para Hollande, cuyo éxito como mandatario, lo mismo que el destino de los 17 países de la eurozona, podría depender de su relación con la Canciller alemana Angela Merkel.

Se dice que Ayrault y Hollande tienen una relación estrecha y que incluso se sentaron juntos en la cámara de la Asambles Nacional. Ayrault, de 62 años, ha fungido como diputado en la cámara baja desde 1986. Es también alcalde de Nantes, una ciudad de la costa atlántica.

Hollande y Merkel se encuentran en bandos diferentes en lo que respecta a resolver la crisis de deuda de Europa. El encuentro se realizaría en el marco de un relativo alivio que brindan las nuevas cifras, según las cuales la eurozona ha evitado caer en una nueva recesión, gracias más que nada a Alemania.

Sin embargo persiste la agitación política en Grecia, que ha revivido los temores sobre el destino del euro.

Hollande es apenas el segundo presidente socialista de la Francia moderna, luego del mandato de Francois Mitterrand de 1981 a 1995, y llegó a la presidencia en una ola de un renaciente sentimiento izquierdista en medio de los problemas de Europa y las protestas en contra del libre comercio alrededor del mundo.

Fue elegido en una elecciones que mostraron la decepción de los votantes ante el manejo dado por Sarkozy a la economía francesa — que sufre un alta tasa de desempleo y un bajo crecimiento_.

Hollande llegó al palacio del siglo XVIII, la residencia tradicional del presidente francés, a las 10 de la mañana del martes y fue felicitado por Sarkozy en la alfombra roja del Palacio del Elíseo.

Ambos sostuvieron una reunión privada de 40 minutos que es tradicionalmente el momento en que el mandatario saliente entrega los códigos del arsenal nuclear de Francia.

Hollande fue declarado presidente después de que el líder de la corte constitucional leyó los resultados finales de la elección del 6 de mayo.

En su primer discurso presidencial, Hollande prometió pelear contra la especulación financiera y "abrir un nuevo camino" en Europa, pero reconoció que heredó una gran deuda gubernamental. El nuevo mandatario se opone a las medidas de austeridad promovidas por Alemania en medio de la crisis de deuda europea y quiere en cambio estímulos gubernamentales.

"Para superar la crisis que la azota, Europa necesita planes. Necesita solidaridad. Necesita crecimiento. A nuestros socios, propondré un nuevo pacto que una la necesaria reducción de la deuda pública con el indispensable estímulo de la economía", aseguró.

Hollande también prometió darle "dignidad" al papel presidencial — algo que los votantes creen que Sarkozy no logró siempre.

Entre los invitados a la ceremonia estuvo la élite política de la izquierda en Francia, el principal rabino francés, el líder de un grupo que abarca las organizaciones musulmanas de Francia y un cúmulo de figuras culturales.

Hollande recibió la insignia de la Gran Cruz de manos del general Jean-Louis Georgelin, que encabeza la prestigiosa Legión de Honor. Se le entregó también el collar de Gran Maestro de la Orden de la Legión de Honor. Cada eslabón del collar ostenta el nombre de un presidente, con el de Hollande recientemente agregado.

Sarkozy abandonó el palacio de la mano con su esposa Carla Bruni-Sarkozy, tuvo un último apretón de manos con Hollande en las escaleras del palacio, y luego partió. Los ex colaboradores de Sarkozy en la presidencia aplaudieron desde el patio cuando el ex presidente se iba.