Pakistán condenó el lunes un ataque de un avión no tripulado estadounidense que mató a tres presuntos milicianos islamistas en el noroeste paquistaní, el primero desde que el parlamento le exigió a Washington que ponga fin a los ataques hace dos semanas.

Funcionarios estadounidenses han indicado en privado que no tienen intención de detener el programa encubierto con aviones no tripulados de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en Pakistán, lo cual pondría en riego que el gobierno de Barack Obama el intento de conseguir que Islamabad reabra la vía de suministro para las tropas de la OTAN en Afganistán.

Pakistán cerró la vía de acceso en la frontera afgana para el paso de suministros hacia las tropas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte en noviembre como represalia por la incursión estadounidense que mató accidentalmente a 24 soldados paquistaníes. El gobierno también clausuró la base estadounidense usada para lanzar aviones no tripulados estadounidenses.

Después de meses de negociaciones políticas, el parlamento paquistaní aprobó unánimemente a mediados de abril nuevas normas para el país en su relación con Estados Unidos, una medida que Washington esperaba allanara el camino hacia una reapertura de las vías de suministro.

Pero eso aún no ha sucedido.

Un punto de conflicto es la exigencia del parlamento paquistaní de que Estados Unidos les exprese "una disculpa incondicional" por las muertes de los soldados paquistaníes. Estados Unidos ha lamentado el hecho, pero se abstuvo de presentar disculpas, una decisión que parece tener motivaciones políticas locales, en vista que el comando militar dijo que sus tropas actuaron en defensa propia, algo que Pakistán objeta. Y a la Casa Blanca le preocupan las críticas de los republicanos si se disculpa.

Los ataques no tripulados constituyen la principal fuente del conflicto. El presidente Obama intensificó los ataques considerablemente cuando asumió la presidencia en el 2009, y aunque Estados Unidos ha dicho poco públicamente sobre los ataques, los funcionarios estadounidenes han alegado en privado de que son clave para atacar a los combatientes talibanes y de al-Qaida que amenazan a Occidente.

En el más reciente ataque del domingo murieron tres presuntos milicianos que se refugiaban en una escuela abandonada de Waziristán del Norte, una área tribal a lo largo de la frontera afgana, dijeron funcionarios de inteligencia paquistaní que pidieron mantenerse anónimos por carecer de autorización para hablar con los periodistas.

El ministerio de relaciones exteriores de Pakistán emitió el lunes por la mañana una declaración que indicaba que los ataques "van en total contravención de la ley internacional y de las normas establecidas en las relaciones entre estados".

No es la primera vez que Estados Unidos ignora al parlamento de Pakistán que exigió que ponga fin a los ataques no tripulados en el 2008. Los ataques son impopulares porque muchos paquistaníes consideran que mata mayormente a civiles, una acusación que refutan fuentes estadounidenses e independientes.

El asunto se complica por el hecho que algunos miembros del gobierno de Pakistán, entre ellos militares, han ayudado a Estados Unidos a realizar algunos de los ataques en el pasado. Esa cooperación está bajo tensión conforme las relaciones bilaterales se han ido deteriorando, pero muchos analistas creen que los militares paquistaníes siguen prestando respaldo al programa a cierto nivel.