Un aguerrido periodista que "respiraba, soñaba y vivía el periodismo 24 horas al día" fue muerto de seis tiros mientras cenaba y varios de sus colegas dijeron el martes que seguramente fue asesinado por personas que se vieron afectadas por su trabajo.

Decio Sa, un periodista que informaba de la política para el periódico O Estado do Maranhao, en el noreste de Brasil, es al menos el cuarto reportero asesinado este año en el país sudamericano, considerado uno de los más peligrosos para los informadores.

"De seguro fue muerto por su trabajo como periodista", consideró Silvia Moscoso, una editora del periódico, en declaraciones telefónicas. "En sus al menos 17 años en el periódico se hizo de una larga lista de enemigos, a muchos de los cuales — supongo — les habría encantado verlo muerto".

"Pero denunció a tanta gente y tanta corrupción que es imposible saber quién estaría detrás de su asesinato", dijo Moscoso.

Sa, quien tenía 42 años, fue atacado la noche del lunes por un individuo con disparos en la cabeza y el pecho cuando estaban en un restaurante en la capital estatal de Sao Luis. Murió al instante y el asesinato huyó en una motociclista conducida por un cómplice que lo esperaba afuera, dijo el departamento de seguridad pública de Maranhao en un comunicado.

La Asociación Nacional de Periódicos de Brasil afirmó en su cibersitio que Sa fue muerto debido a su "valiente cobertura de delitos cometidos por pistoleros a sueldo".

"Fue el cuarto periodista que es asesinado en Brasil en 2012, lo cual subraya el efecto pernicioso de la impunidad que rodea los atentados hechos contra profesionales que trabajan por informar mejor a los ciudadanos", lamentó la asociación en un comunicado.

El Comité de Protección a Periodistas, asentado en Nueva York, expuso la situación de riesgo de los periodistas en Brasil. En su página de internet afirmó que 21 reporteros brasileños han sido muertos desde 1992.

Moscoso describió a Sa como un "periodista audaz, locuaz y muy amigo y generoso que respiraba, soñaba y vivía el periodista 24 horas al día".

Le sobreviven su esposa, Silvana, que está embarazada y su hija de ocho años.

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El periodista de Associated Press Bradley Brooks contribuyó para este despacho.