El Vaticano insistió el sábado en que ha hecho todo lo posible para resolver la desaparición en 1983 de la hija adolescente de un empleado, y que no tiene objeciones para permitir la inspección en la basílica de la tumba de un reputado hampón perteneciente a una banda supuestamente vinculada con su secuestro.

El vocero vaticano, reverendo Federico Lombardi, formuló la aclaración después que la prensa conjeturó que el Vaticano sabe algo que no ha revelado sobre la desaparición de Emanuela Orlandi en Roma. Suscitó las especulaciones una homilía de Viernes Santo el 6 de abril en la basílica de San Pedro sobre el predicador papal en su alusión a que muchos crímenes "atroces" quedan sin resolver.

Ante un auditorio que incluía al papa Benedicto XVI, el predicador, Raniero Cantalamessa, hizo durante su homilía la exhortación siguiente: "¡No lleves tu secreto a la tumba!"

El religioso no mencionó nombres ni crímenes específicos, pero su inusual elección de tema para las reflexiones del Viernes Santo suscitaron conjeturas de que la apelación pudo haber estado dirigida a algún dignatario de la Santa Sede con conocimiento sobre el caso de Orlandi, que el Vaticano ha considerado un secuestro.

Emanuela Orlandi tenía 15 años cuando desapareció después de salir del departamento de su familia en el Vaticano para asistir a una lección de música en Roma. Su padre era un empleado laico de la Santa Sede.

Como desapareció dos años después del atentado contra el papa Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro, algunos, incluso dignatarios del Vaticano, "compartieron la opinión prevaleciente de que el secuestro pudo haber sido perpetrado por alguna organización criminal para enviar mensajes o presiones por el encarcelamiento e interrogatorio del atacante del Papa", dijo Lombardi, aludiendo al pistolero turco Mehmet Ali Agca.

Refiriéndose a las especulaciones recientes, Lombardi dijo en una declaración escrita que "se han planteado dudas acerca de si instituciones o personalidades del Vaticano hicieron todo lo posible para contribuir a la búsqueda de la verdad sobre lo que ocurrió".

Lombardi dio detalles de los esfuerzos del Vaticano por contribuir a la investigación.

"Para dar un ejemplo, los investigadores tuvieron acceso a la central telefónica del Vaticano para oír posibles llamados de los secuestradores", afirmó. Agregó que el Vaticano autorizó a los investigadores italianos a interceptar el teléfono de la familia de Orlandi y a hablar con la familia sin tener que solicitar autorización a la Santa Sede.

"Todas las autoridades del Vaticano colaboraron", agregó. "Según lo que sabemos, no hay nada oculto ni hay 'secretos' en el Vaticano sobre el tema".

Al parecer en la esperanza de acallar las especulaciones, el Vaticano está dispuesto a permitir la inspección de la tumba de un supuesto hampón en la iglesia romana Basílica dell'Apollinaire, agregó. Hace cuatro años, la prensa italiana atribuyó a una ex amante del muerto haber dicho que hampones de la banda Magliana habían secuestrado y asesinado a la niña. La mujer fue muerta a tiros en 1990 mientras andaba en motoneta por Roma.