Al menos sesenta y tres personas murieron durante los intensos enfrentamientos en las últimas 24 horas entre los militares y combatientes vinculados con al-Qaida en el sur del Yemen, dijeron oficiales del ejército el martes. Esa cifra eleva a 127 el número de muertos durante dos días.

Los combates indican una intensificación de hostilidades entre el gobierno y milicianos asociados a la red terrorista, que aprovechan el caos desencadenado desde que comenzó el año pasado un levantamiento contra el régimen autoritario de Alí Abdalá Salé. Los milicianos tomaron control de pueblos en el sur anárquico y desde allí lanzaron ataques contra fuerzas del gobierno.

Los jefes militares dijeron que los combates que estallaron en la ciudad de Lawder, en la provincia de Abyan, el lunes temprano, siguieron hasta el martes. El ejército cañoneó los escondites de los milicianos para impedirles que despacharan refuerzos.

Dijeron que 56 milicianos, cuatro soldados y tres combatientes tribales murieron entre la noche del lunes y el martes por la mañana.

También estallaron combates el martes a lo largo de la frontera entre las provincias de Shabwa y Marib, donde milicianos emboscaron un puesto del ejército. En ese ataque murieron ocho soldados y tres milicianos, dijeron los oficiales con la condición del anonimato por no estar autorizados a informar a la prensa.

Al-Qaida estuvo presente en Lawder, pero en julio los residentes desalojaron a los milicianos. Unos meses más tarde se culpó a al-Qaida de colocar una bomba que mató a dos civiles junto a un camino allí.

Como demuestra el ataque del lunes, al-Qaida sigue tratando de reconquistar el terreno perdido.

Para los milicianos Lawder es una ciudad estratégica. Por ella pasa una carretera importante que une Zinjibar, la capital provincial de Abyan y un bastión de al-Qaida, con las provincias de Hadramawt, Bayda y Shabwa, donde el grupo está activo.

Es una zona de control disputada con pueblos dominados por el gobierno y otros por milicianos.

Inspirado por las revoluciones en el mundo árabe, el levantamiento popular de Yemen logró la salida de Salé en febrero. Su sucesor y ex lugarteniente Abed Rabbo Mansour Hadi fue más tarde confirmado como presidente en una votación con candidato único, parte de un acuerdo de transferencia de poder respaldado por Estados Unidos y los estados del Golfo Pérsico encabezados por Arabia Saudí.

Washington espera que Hadi afiance la autoridad del gobierno y cumpla su promesa de combatir a al-Qaida. Pero además de esa guerra con los milicianos, también enfrenta el desafío de los aliados de Salé y una economía deteriorada.