Sus pantalones cortos dejan ver un cuerpo digno de una reina de belleza.

Pero Jenna Talackova, de 23 años, nació varón y eso llevó a los organizadores de Miss Universo Canadá a descalificarla la semana pasada como una finalista para el 61er certamen, que se realiza en mayo.

Las reglas del concurso operado por la organización de Donald Trump establecen que las aspirantes deben ser mujeres "de nacimiento por naturaleza".

La beldad de Vancouver se sometió a un cambio de sexo hace cuatro años.

"No cumplió con los requisitos para competir pese a haber declarado lo contrario en su formulario", dice un comunicado de Miss Universo Canadá. "Sin embargo, respetamos sus metas y determinación y le deseamos lo mejor".

La matriz del concurso, desde su sede en Nueva York, apoyó la decisión.

"Tras revisar, los organizadores descubrieron que Jenna Talackova falsificó su solicitud y que no cumplía con los requisitos necesarios para competir en el certamen Miss Universo Canadá 2012", dijo en un comunicado.

La descalificación ha resultado en una ola de solidaridad para Talackova y planteó la interrogante de si el concurso tiene el derecho de decidir quién es mujer.

Talackova está recibiendo asesoría legal y se espera que emita una declaración la próxima semana, dijo su vocero, Rory Richards.

Su cambio de género no era ningún secreto antes del concurso; en el 2010 había competido en el Tiffany Miss International Queen para mujeres transgénero y transexuales en Pattaya, Tailandia. En una entrevista de video para dicho certamen, dijo que vivió como una mujer desde los 4 años, comenzó un tratamiento hormonal a los 14 y se operó a los 19.

"Me considero una mujer con una historia", expresó.

Connie McNaughton, Miss World Canadá en 1984 y primera finalista a la corona mundial, calificó la decisión como anticuada y discriminatoria.

Algunos países hacen que sus candidatas se sometan a cirugías estéticas, dijo, así que ¿por qué estaría mal someterse a una operación de cambio de sexo "si en tu corazón y tu alma te crees una mujer?"

Jamie Lee Hamilton, activista transgénero de Vancouver, dijo que Talackova podía presentar una demanda por violación de derechos humanos.

"Nació con genitales masculinos y la tratan como una ciudadana de segunda clase", dijo Hamilton. "Bajo la ley y la medicina, es legalmente una mujer".

La profesora de la Universidad de Carleton en Ottawa, Patrizia Gentile, quien realizó una tesis sobre concursos de belleza, equiparó la prohibición con la exclusión de negros y judíos en este tipo de certámenes en tiempos pasados. "Cada vez vemos más y más mujeres transgénero que quieren concursar", indicó. "La regla difiere con la cultura".

Además, "los genitales no tienen nada que ver con el modo en que se representa la femineidad", agregó.

La profesora Kathleen Lahey, una experta en asuntos de género en la Universidad de Queen en Kingston, Ontario, dijo que los organizadores están abordando el asunto erróneamente: "Si los organizadores fuesen honestos, reconocerían que esta aspirante en particular era quizás una de las competidoras más brillantes que se haya presentado, habiendo llegado a las finales con su buena representación del género femenino".

Spencer Chandra Herbert está entre los miembros de la asamblea legislativa provincial de la Columbia Británica que presionan para que la asamblea garantice la igualdad de derechos en el área de identidad de género. Opinó que la exclusión de Talackova muestra cuán incomprendido es el tema.

"Habrá tenido elementos masculinos cuando nació, pero es una mujer", declaró. "Creo que Donald Trump y su concurso deben adaptarse al nuevo siglo, ponerse al día con la ciencia y respetarla".

La oficina de Trump dijo que el empresario no comentaría sobre el asunto.

Del lado conservador de la sociedad canadiense, Gwen Landolt, vicepresidenta nacional de la organización REAL Women of Canada, dijo que el certamen simplemente fue realista al prohibir a Talackova.

"Aun cuando se hizo la cirugía y tomó hormonas su ADN sigue siendo el de un hombre, su sistema reproductivo sigue siendo el de un hombre", dijo Landolt.

"Considerarse Miss Universo es de hecho pedir más dolor, sufrimiento y rechazo", dijo Landolt. "Lamento que esta persona se haya puesto a sí misma, o a sí mismo, en esta situación".