Los líderes de una comisión legislativa especial formada para examinar lo que Carolina del Norte puede hacer para combatir la inmigración ilegal dijeron el miércoles que no planean presentar nuevos proyectos de ley este año.

El copresidente de la comisión, el representante Harry Warren, dijo que él y otros líderes republicanos decidieron esperar el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos sobre las leyes migratorias de Arizona, las cuales fueron impugnadas por el Departamento de Justicia federal. Se prevé que el tribunal escuche los alegatos del caso a mediados de año.

Warren dijo que el corto periodo de sesiones programado para este año no es el momento adecuado para encargarse de iniciativas complicadas que podrían ser igualmente impugnadas.

"Nuestra meta es hacernos cargo del problema de la inmigración ilegal", dijo Warren. "Este será un período de sesiones corto. Yo no esperaría que entremos de lleno en algo".

Ha habido mucha presión para que la mayoría republicana que tomó el control de la legislatura estatal en 2010 siga el ejemplo de sus homólogos de Arizona, Alabama, Georgia, Carolina del Sur y otros estados, que han promulgado leyes estrictas que impiden a los inmigrantes irregulares obtener servicios públicos si no demuestran que viven de manera legal en el país.

Otras de esas leyes otorgan a las agencias locales de Policía la facultad de revisar la condición migratoria de personas que sospechen que están en Estados Unidos sin autorización legal.

La decisión de los líderes republicanos de la cámara baja de Carolina del Norte de no abordar leyes migratorias este año resultó sorpresiva para los dos bandos del debate sobre cómo combatir la inmigración ilegal en el estado.

William Gheen, presidente de Americans for Legal Immigration (Estadounidenses en favor de la Inmigración Legal), afirmó que los líderes republicanos actuaban "cobardemente" por no abordar leyes migratorias este año. Dijo que si no lo hacían, él y otros activistas buscarían destituirlos.

Entre quienes hablaron en la audiencia estaban estudiantes y recién graduados que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños, traídos por sus padres de manera ilegal.

Según la ley estatal, no pueden obtener licencias para conducir y podrían no ser elegibles para programas universitarios.

"Este es mi hogar", dijo Giovanna Hurtado, de 22 años, quien llegó a Carolina del Norte a los seis años y quien habla sin un acento que delate su origen extranjero.

La joven dijo que carece de documentación migratoria y que su condición implica que está bajo la constante amenaza de ser deportada del único hogar que conoce. "No sé cómo es México. No tengo recuerdos", agregó.

___

Michael Biesecker está en Twitter como: twitter.com/mbieseck