Vecinos de una de las ciudades más pobres de Bolivia saquearon y quemaron una casa de supuestos asaltantes, la tercera en poco más de una semana, en busca de frenar la ola delictiva, informó la policía.

En tanto, el gobierno envió el miércoles un proyecto de ley a la Asamblea Legislativa que impone mayores restricciones a la venta de bebidas alcohólicas y eleva las sanciones con el afán de reducir los factores que inciden en la delincuencia, dijo el ministro de Gobierno Carlos Romero en rueda de prensa.

El martes en la noche, enardecidos vecinos de la ciudad de El Alto, vecina de La Paz, prendieron una hoguera con todo lo que hallaron dentro de una casa poco después de que la policía aprehendió en el domicilio a una pareja sospechosa de robar autos y estrangular a sus víctimas.

La semana pasada hicieron lo propio en otra barriada de esa ciudad en las casas de dos sospechosos de asesinar a dos periodistas para robarles el celular y el poco dinero que llevaban.

En la casa saqueada el martes la policía encontró autos robados que eran desmantelados y ropa de posibles víctimas, dijo el fiscal José Villaroel.

La quema de casas de sospechosos es una nueva modalidad de "justicia comunitaria" que busca frenar la creciente inseguridad en esa ciudad de casi un millón de habitantes, comentaron vecinos a la televisora PAT.

En esa ciudad y otras del país suelen flagelar y quemar vivos a los delincuentes pillados infraganti por los vecinos que reivindican la "justicia comunitaria" ante los pocos resultados que logra la policía.

El gobierno intenta parar esa práctica con un plan que prevé sacar a los militares a patrullar las calles de esa ciudad en cuyos barrios aparecieron en los últimos días intimidantes anuncios pintados en las paredes que advierten que los ladrones serán colgados. En los postes de luz cuelgan muñecos de trapo para indicar que correrán la misma suerte quienes sean atrapados cometiendo robos y asaltos.

Entre el año pasado y en lo que va de 2012 más de 70 personas fueron asesinadas en esa ciudad a manos de estranguladores que atacan a sus víctimas en vehículos del transporte público durante la madrugada.