Misiles disparados por aviones estadounidenses teledirigidos cayeron sobre un vehículo en movimiento en una región tribal cercana a la frontera con Afganistán, donde mataron a seis militantes de un grupo que habría firmado un pacto de no agresión con el ejército paquistaní, dijeron funcionarios y un residente.

Dos comandantes de la red dirigida por Maulvi Nazir estaban entre los muertos en el ataque efectuado el martes en el distrito de Birmal, en Waziristán del Sur, dijeron funcionarios de los servicios de espionaje, quienes hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a hablar con la prensa.

Uno de ellos era Amir Hamza, representante de Nazir en un consejo que recientemente publicó un comunicado en el que exhorta a sus militantes a respetar el supuesto pacto en la región de Waziristán del Norte, dijo Yar Mohamad, miembro de una tribu local, quien vio los cuerpos.

El ejército paquistaní ha combatido a algunos rebeldes a lo largo de la frontera afgana, pero ha forjado acuerdos con otros, con el fin de mantener su lucha dentro de Afganistán y lejos de territorio paquistaní. Nazir es uno de los líderes más importantes de esa facción.

Estados Unidos ha instado a Pakistán a encargarse de todos los grupos en el noroeste del país, alegando que no sólo amenazan a Afganistán, sino también a Pakistán. Los ataques de Estados Unidos con misiles no hacen distinciones entre los grupos, los cuales comparten instalaciones de entrenamiento y la misma ideología islamista.

Islamabad critica públicamente los ataques de aviones no tripulados, pero se cree que el gobierno ha apoyado un programa encubierto de la CIA. Esa cooperación se ha vuelto tensa desde que Estados Unidos amplió sus blancos para incluir combatientes aliados con el ejército paquistaní.

Los ataques, que se realizan al menos desde 2008, han dejado decenas de combatientes muertos, incluyendo miembros extranjeros de al-Qaida presuntamente involucrados en planes para perpetrar atentados en Occidente. En 2010 hubo más de 150 ataques y la mitad de ese número el año pasado.

El ataque del martes fue el décimo este año. Funcionarios estadounidenses declinaron hablar del programa.