Egipto inició oficialmente el sábado el proceso para realizar sus primeras elecciones presidenciales democráticas mediante la apertura del plazo para que los políticos presenten su candidatura.

Pero la muy anticipada contienda presidencial de antemano ha estado enturbiada ante las intensas especulaciones de que la Hermandad Musulmana, el grupo político más poderoso del país, se reúne en secreto con los generales del gobierno militar del país para elegir por consenso a un candidato que participe en la elección.

Los políticos de la era del derrocado presidente Hosni Mubarak, ex oficiales de las fuerzas militares e islamistas moderados y de línea dura esperan ser los favoritos en unas elecciones programadas para el 23 y 24 de mayo.

La elección sucede después de décadas de un régimen autoritario en el que todos los presidentes del país provinieron de altos rangos del ejército y generalmente fueron aprobados por referéndum.

Mubarak, obligado a ceder el poder el año pasado luego de un levantamiento masivo de 18 días, fue elegido el 2005 para el que resultó su último mandato. Esas fueron las primeras elecciones presidenciales con varios candidatos en Egipto, pero se les considera fraudulentas.

El consejo militar que tomó el poder tras la caída de Mubarak prometió ceder el gobierno a las autoridades civiles elegidas democráticamente una vez que el nuevo presidente sea anunciado el 21 de junio.

El movimiento juvenil revolucionario que encabezó la revuelta tuvo un pobre desempeño en las primeras elecciones parlamentarias posteriores al derrocamiento de Mubarak, que terminaron en enero. Muchos de los movimientos activistas temen que los generales intenten retener el poder tras las elecciones al impulsar a un candidato que les favorezca.

Tal preocupación se intensificó luego de los recientes reportes de los medios de comunicación, que afirman que los generales han negociado con la Hermandad Musulmana, el bloque islámico que casi posee la mayoría de los escaños en el Parlamento, para elegir a un "presidente consensuado".

La Hermandad ha negado los reportes, pero esto no ha disipado los temores de que el grupo podría respaldar masivamente a un candidato aprobado por los generales, lo que se presume podría aplastar a cualquier otro candidato.

Khalil el-Anani, un experto en movimientos islámicos, dijo que la Hermandad desea "un títere" que pueda controlar y que disfrute de alguna popularidad pero que además resulte aceptable tanto para los islámicos como para las fuerzas militares. Agregó que la Hermandad no tiene en la mira estas elecciones sino la próxima contienda electoral en cuatro años.