La Audiencia Nacional anunció el viernes que ordenó la extradición a Egipto de Hussein Salem, colaborador del depuesto presidente Hosni Mubarak, junto con su hijo.

Salem, un ex mando del ejército ducho en espionaje, fue ligado a Mubarak desde su acceso al poder hace tres décadas.

Salem, su hijo Khaled y otro colaborador descrito como un testaferro, fueron detenidos en junio en un acaudalado suburbio de Madrid. Salem se encuentra detenido bajo sospecha de lavado de dinero y corrupción.

Los investigadores congelaron 47 millones de dólares (33 millones de euros) propiedad de Salem y la policía confiscó viviendas por valor de 14 millones de dólares (10 millones de euros), incluyendo siete en el balneario meridional de Marbella.

Salem al parecer hizo una fortuna con especulaciones urbanísticas y la exportación de gas a Israel, debido a sus estrechas relaciones con Mubarak. Esa venta de gas natural fue muy criticada en Egipto.

Los investigadores españoles dijeron que el dinero congelado por España fue canalizado a la familia de Salem a través de cuentas mercantiles mediante una red de compañías creadas por el presunto testaferro, un ciudadano turco.

La Audiencia Nacional estableció dos condiciones para la extradición. Dijo que ambos casos deberían ser escuchados por jurados diferentes a los que los juzgan ahora en ausencia y que ambos tengan el derecho de regresar a España, si así lo solicitan, para cumplir cualquier pena que reciban en Egipto.

Salem abandonó Egipto una semana antes de ser derrocado Mubarak en febrero del 2011. Los manifestantes egipcios han exigido el encausamiento de Mubarak y sus colaboradores a los que acusas de abusar del poder durante años y de corrupción.