El presidente ruso Dimitri Medvedev respondió el jueves a la ola de protestas por las fraudulentas elecciones al proponer una serie de reformas para liberalizar al sistema político de Rusia, pero advirtió severamente que el gobierno no permitirá que "provocadores y extremistas" socaven la estabilidad.

En su informe presidencial, Medvedev declaró que Rusia "necesita democracia, no caos" y que el gobierno resistirá con fuerza cualquier presión extranjera.

La declaración sigue a las masivas marchas contra el fraude en las elecciones del 4 de diciembre en las que ganó el partido gobernante, Rusia Unida, aunque perdió una cuarta parte de sus lugares en el Parlamento. Líderes de la oposición y observadores independientes dijeron que Rusia Unida sólo pudo retener su mayoría a través del fraude.

Una marcha en Moscú convocó a miles que demandaban que se repitieran las elecciones y se castigara a los funcionarios involucrados en el fraude, en la mayor muestra de descontento desde el colapso de la Unión Soviética en 1991. Este fin de semana está programada una nueva movilización.

Las protestas abollaron el poder del primer ministro Vladimir Putin y señalaron que su intención de buscar nuevamente la presidencia en las elecciones de marzo tal vez no estarán tan libres de problemas como se había pensado.

Tanto Putin como Medvedev, quien ha sido su leal sucesor, rechazan firmemente los exhortos para realizar una nueva elección al decir que la votación reflejó la voluntad de pueblo.

"No permitiremos que los provocadores y extremistas arrastren a la sociedad a sus aventuras y no permitiremos ninguna interferencia externa en los asuntos internos", declaró el presidente el jueves.