La Oficina en Colombia de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos condenó hoy el ajusticiamiento de cuatro rehenes de la guerrilla de las FARC y dijo que se trató de un "crimen de guerra".

"Estos hechos irracionales no son una práctica aislada o esporádica. Son crímenes de guerra que podrían constituir crímenes de lesa humanidad y son el producto de la deshumanización progresiva del conflicto armado interno", señaló un comunicado de esa agencia en Bogotá.

Estos "asesinatos atroces reflejan una terrible falta de humanidad y un desprecio total por la vida y merecen el repudio más fuerte", según el representante de esa oficina de las Naciones Unidas en Colombia, Christian Salazar.

Asimismo, añadió, las ejecuciones de los uniformados "provocan una profunda tristeza por el inmenso sufrimiento de los secuestrados y sus familias".

Los cuatro uniformados muertos en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) fueron el coronel de la Policía, Edgar Yesid Duarte, el mayor de la misma institución, Elkin Hernández Rivas, el intendente jefe Álvaro Moreno, así como el sargento mayor José Libio Martínez Estrada, del Ejército, el rehén más antiguo, con casi 14 años de secuestro.

Mientras, el sargento de la Policía, Luis Alberto Erazo fue encontrado con vida tras huir cuando escuchó cómo los guerrilleros fusilaban a sus compañeros de cautiverio.

La declaración de la dependencia de las Naciones Unidas se produce cuando en Bogotá los familiares de las cuatro víctimas mortales de esa acción aguardan la llegada de sus restos.

Los uniformados fueron ajusticiados durante una operación militar contra un campamento rebelde en el que eran mantenidos los rehenes en una zona selvática entre los departamentos sureños del Caquetá y Putumayo.

Fuentes militares y policiales informaron este domingo que los cadáveres de los cuatro uniformados ejecutados llegarán después del mediodía local a la capital colombiana.