Miles de jóvenes marcharon el jueves en varios países latinoamericanos para exigir mejoras educativas en sus naciones y en apoyo a los estudiantes chilenos, movilizado hace más de seis meses tras cambios estructurales en la enseñanza pública, mientras en el Congreso chileno la oposición y el oficialismo negociaban el financiamiento del sector.

Luego de una larga caminata por el costado de un parque y cuando unos 10.000 estudiantes, según los organizadores, llegaban al punto de reunión final en una amplia avenida santiaguina, se desató una fuerte represión policial, con chorros de agua y gases lacrimógenos, luego que grupúsculos de encapuchados atacaran a los agentes antimotines con piedras y botellas.

Mientras se iniciaba una batalla campal, la mayoría de los estudiantes seguía caminando en medio de coloridas coreografías, bailes y el sonido de múltiples instrumentos musicales.

Al caer la noche la mayoría de los manifestantes se retiró, obligados por los gases irritantes y los chorros de agua, pero unos 200 encapuchados muy jóvenes siguieron enfrentándose con los policías y en una sector derribaron las rejas de contención frente a una sede bancaria, la que intentaron saquear, mientras en las cercanías ardía una barricada incendiaria.

Los protagonistas de la marcha número 42 en seis meses fueron los alumnos de los centros de formación técnico-profesional, los más olvidados en el presupuesto junto con la educación preescolar y básica, según expertos del área.

Estudiantes de algunos países de la región organizaron protestas en solidaridad con los chilenos. En Colombia se desarrollaron varias marchas simultáneamente que congregaron a unos 5.000 jóvenes, según la policía, que culminaba al anochecer con un acto artístico. La Mesa Amplia Nacional Estudiantil dijo que se trata de "una movilización continental".

Los universitarios colombianos luchan por impedir lo que consideran un intento del gobierno del presidente Juan Manuel Santos por privatizar la educación.

En Buenos Aires un millar de jóvenes salieron a la calle para solidarizar con sus compañeros chilenos y colombianos. Portando banderas de ambas naciones, gritaban: "Alerta, alerta, que camina la lucha estudiantil por América Latina" y "Piñera y Santos las mismas mi.... Reprimen al pueblo y dicen que no".

Los jóvenes caminaron desde el Obelisco, el emblemático monumento de Buenos Aires, hasta el frontis del consulado chileno en la capital argentina.

En tanto en El Salvador, un pequeño grupo de estudiantes y profesores de la Universidad Nacional paralizó el tránsito vehicular en demanda de mejoras en la educación superior.

"Estamos aquí para exigir el derecho a una educación superior de calidad en nuestro país y en solidaridad con toda Latinoamérica, en especial por Chile, donde nuestros compañeros estudiantes están en resistencia para evitar la privatización de la universidad", dijo el estudiante Vicente Melgar.

Por la mañana marcharon entre 2.000 y 3.000 estudiantes que, junto a un grupo de encapuchados, se enfrentaron con la policía cuando los agentes les cerraron con rejas algunas de las calles por las que pasarían, pese a contar con permiso de la gobernación regional.

El vocero oficial del gobierno chileno, Andrés Chadwick, calificó la protesta del jueves de "absolutamente innecesaria".

Agregó que "a esta misma hora... el Senado está conversando intensamente para ver si se puede llegar a un acuerdo en materia de educación y luego entrar en votación".

Alfredo Vielma, vocero de los secundarios, respondió a Chadwick que, "el gobierno y la clase empresarial siempre van a decir que las marchas están de más, porque no son su método. Su método siempre va a ser la violencia policial".

El miércoles el gobierno ofreció nuevos recursos para lograr la aprobación del presupuesto para educación. El aporte extraordinario se sumaría a los 11.650 millones de dólares ya destinados para ese sector para el año entrante.

El lunes el presupuesto educacional fue rechazado por la Cámara de Diputados por una mayoría circunstancial de opositores e independientes. Estos últimos suelen apoyar al gobierno. Si el Senado rechaza el proyecto, regirá el mismo presupuesto de este año.

El jueves surgieron otras ofertas tratadas entre los negociadores del gobierno y de la oposición de centroizquierda.

La mala calidad de la enseñanza, la falta de financiamiento para la educación pública y la escasez de aportes a las universidades estatales y los centros técnicos fueron puestos en el primer plano por el movimiento estudiantil. Las principales exigencias son calidad y gratuidad del sistema educacional.

Las movilizaciones estudiantiles derribaron la popularidad del presidente Sebastián Piñera de más de un 60% a un 31% y dejaron por el suelo el apoyo a la oposición de centroizquierda, que exhibe un inédito respaldo de 14% mientras que el del oficialismo bordea el 22%, según la encuestadora Adimark que realiza sondeos mensuales.

Roberto Méndez, director de Adimark, dijo en un encuentro empresarial el jueves que en 2009 hubo 1.500 manifestaciones; 2.348 el año pasado y 5.658 en lo que va de este año.

"La distribución de la riqueza es lo que más indigna a las personas y Chile tiene la peor distribución de ingresos" del mundo, agregó.

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Contribuyeron en esta nota los corresponsales de The Associated Press AP en El Salvador, Marcos Alemán, Colombia, Vivian Sequera, y en Argentina, Débora Rey.