En una basílica en la región natal de la religión vudú en Africa, el papa Benedicto XVI presentó el sábado un documento sobre el papel de la Iglesia en el continente y explicó cómo el catolicismo puede ayudar a poner fin a las guerras crónicas e interactuar con las prácticas indígenas.

Uno de los mensajes del Papa es que el catolicismo ha evolucionado desde la época en que llegaron los misioneros a esta ciudad costera de Benín, donde el vudú es una religión de estado junto con el cristianismo y el islam.

Los católicos deben respetar el islam y las prácticas tradicionales, dijo el Papa en el documento, pero también dijo a los obispos que deben discernir cuidadosamente cuáles prácticas chocan con la doctrina de la Iglesia para "separar la buena semilla de la mala hierba".

"La Iglesia está abierta a la cooperación con todos los componentes de la sociedad, en particular con los representantes de iglesias y comunidades eclesiales que todavía no están en plena comunión con la Iglesia católica", dijo el Papa frente a sacerdotes y monjas africanos que alzaban cámaras y teléfonos celulares en la atestada basílica.

"Asimismo con representantes de las religiones no cristianas, sobre todo los de las religiones tradicionales", agregó.

Mientras firmaba el tratado de 87 páginas, varias decenas de practicantes de vudú ocupaban sillas de plástico en el Templo de los Pitones, en el otro extremo de la plaza y a menos de 100 metros de la basílica.

El sumo sacerdote, que apoyaba el pie en una botella de ginebra, ofrenda tradicional a los espíritus vudú, dijo que se habían congregado para escuchar el mensaje del pontífice, transmitido desde la basílica por enormes altoparlantes.

"Este es un mensaje positivo que traerá la paz a Africa", dijo Houkpon II Houawamenod. "Yo soy un católico bautizado, pero no puedo dar la espalda a mis raíces. Cuando era niño, si asistía a una ceremonia vudú, me azotaban al día siguiente en la escuela".

Houawamenod, quien al igual que muchos de sus compatriotas practica una combinación de vudú y catolicismo, dijo que "simplemente seguimos un camino distinto para llegar al mismo lugar".

Benedicto XVI, de 84 años, realiza su segundo viaje a Africa, la región de mayor crecimiento de la Iglesia católica. Mientras las congregaciones envejecen en Europa y faltan vocaciones sacerdotales, los seminarios en Africa carecen de plazas suficientes para acoger a todos los postulantes.

"Africae munus", el "Compromiso de Africa" en latín, es un intento de adecuar la fe a las necesidades de un continente azotado por las guerras y la corrupción. El Papa propone una reconciliación basada en la doctrina del perdón para cortar el ciclo de represalias que ha dado origen a muchos conflictos recientes en la región.

Una de las ideas propuestas es estudiar en profundidad las ceremonias que se utilizan para resolver conflictos, aunque aclaró que éstas no pueden sustituir el sacramento de la penitencia.

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La periodista de The Associated Press Nicole Winfield en Roma contribuyó a este despacho.