Felicity Anderson ha emprendido una travesía antártica como nadie ha osado hasta el presente.

Con la sola fuerza de sus músculos y si el tiempo lo permite, la inglesa de 33 años esquiará hasta el Polo Sur, se detendrá brevemente para reabastecerse de alimentos y combustible y continuará, sola, hasta el otro lado del continente helado.

Si completa esta expedición de más de 1.700 kilómetros, cosa que espera lograr en unos 70 días, habrá establecido también una marca mundial como la expedición polar más larga realizada por una mujer en solitario.

"Es mi primera expedición en solitario, la primera vez que pasaré tanto tiempo a solas", dijo Anderson en entrevista telefónica con la Associated Press. "Parte del reto de la expedición será ver cómo puedo arreglármelas".

Aston habló desde Punta Arenas, Chile, donde iba a abordar el viernes un vuelo fletado tras perder una semana esperando que mejorase el tiempo. Desde una base en la Antártida, Aston tomará un segundo avión hasta el punto de partida en la base del Glaciar Leverett, donde la Barrera de Hielo de Ross se encuentra con la costa rocosa.

La británica dijo que se estaba preparando mentalmente para la que va a ser una extenuadora rutina.

"La vida se te reduce a comer, dormir y esquiar. Es una forma de meditación. Entras en un ritmo, y todo lo que puedes oír es tu respiración, los latidos de tu corazón, el sonido de tus ropas. Es como un estado alterado", dijo. "En un viaje como éste lo importante es seguir adelante, resistir día tras día, tras día".

Aston tiene mucha experiencia en expediciones así. Se pasó tres años como meteoróloga de la Investigación Antártica Británica, y en el 2009 encabezó un grupo de mujeres desde la costa hasta el Polo Sur. Su larga lista de aventuras incluye esquiar a través del Ártico Canadiense, cruzar la capa de hielo de Groenlandia y caminar sobre el helado Lago Baikal en Siberia, además de una carrera en el desierto de Sahara en Marruecos y rastreo de jaguares en Paraguay.

"Me he preparado durante 10 años y apenas ahora me siento capaz de hacer esto. Cada viaje te enseña algo: cuán fuerte eres, cuáles son tus límites, cómo vendar una ampolla mejor, cómo no enfermarte", dijo. "Particularmente en el aspecto sicológico, cada jornada me ha enseñado algo de cómo sentirme mejor en una situación, cómo reaccionar, cómo comportarme".

Aston, de 1,80 metros de estatura, pesa 77 kilos y va a llevar en trineo una carga de 85 kilos. El cargamento incluye alimentos secos, combustible y un calentador para derretir nieve. Además lleva un cargador solar y dos reproductores digitales — uno con música donada por sus amigos, desde ska hasta heavy metal y canciones pop "melifluas"; el otro mayormente con audiolibros sobre la historia británica, regalados por su padre.

El Tratado Antártico requiere que equipos privados de apoyo estén listos para retirar a una persona en caso de apuros, y un emisor de señales GPS para mantenerse en contacto con su equipo.

"Ella tiene que tener el emisor, porque es muy fácil cuando uno está solo meterse en problemas", dijo David Rootes, veterano guía polar que dirige Antarctic Logistics and Expeditions. La compañía apoya la mayoría de los viajes de este año, haciendo unos 20 vuelos a la Antártida y trasladando a unas 500 personas en el continente. La mayoría viajan en grupos.

"Lo que está haciendo Felicity no es fácil", dijo Rootes. "Hasta que ella llegue al polo, está fuera de contacto con todo el mundo".

Rootes conoció a Aston hace años en un evento de la Sociedad Geográfica Real en Londres, y ha seguido sus aventuras desde entonces.

"Ella es una mujer muy fuerte. Hay que tener un ímpetu tremendo y una gran determinación para hacer ésto, porque todo en el mundo va a ser un obstáculo en tu camino", dijo.

Un vez Aston inicie su travesía, subiendo miles de metros en altitud a través de las Montañas Transantárticas y hacia la vasta altiplanicie central, va a estar absolutamente sola, sin un alma a la vista. Entonces va a tener que bregar contra vientos fuertes por más de 500 kilómetros a lo largo de una ruta junto al meridiano 132 Oeste hacia el polo.

De ahí en adelante esquiará junto al meridiano 80 hasta la base de la compañía en el estuario Hércules, en la Barrera de Hielo Ronne — va a ser supuestamente más fácil.

"Los vientos del occidente son notorios. Ésa es la parte que más prepocupa en lo que se refiere al clima, pero una vez que pase el polo, tengo el viento a la espalda", dijo. "Así que, es mejor".

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En la internet:

Portal de la expedición de Aston: www.kasperskyonetransantarcticexpedition.com