El ministro de Trabajo, Carlos Lupi, intentó defenderse el jueves de denuncias de corrupción en su dependencia pero perdió apoyo incluso de sus aliados y corre el riesgo de convertirse en el sexto miembro del gabinete brasileño en caer este año.

Lupi acudió a la comisión de asuntos sociales del Senado para responder a denuncias de que funcionarios del Ministerio de Trabajo cobraban sobornos a cambio de contratos para ejecutar proyectos financiados por esa dependencia.

Aunque inicialmente las denuncias parecían no involucrar al ministro, su situación se complicó cuando medios de comunicación publicaron fotos en las que aparecía abordando un avión supuestamente rentado por un empresario dueño de una organización con contratos millonarios con el ministerio.

La semana pasada, Lupi negó en una audiencia en la Cámara de Diputados tener relaciones con el empresario Aldair Meira, dueño de la organización Pro-Cerrado, pero ante las fotos publicadas, el ministro aclaró la versión.

"Dije que no tenía relación personal con él (Meira), eso no es lo mismo que decir que no lo conozco", explicó Lupi, quien aclaró también que no recordaba quién era el empresario cuando habló ante los diputados.

En la audiencia de más de tres horas del jueves, legisladores del Partido Democrático Laborista (PDT, por sus siglas portuguesas) instaron a Lupi a dejar el cargo.

"El PDT se tiene que apartar del Ministerio de Trabajo porque ya no tiene la confianza de la sociedad brasileña", manifestó el senador Pedro Taques, del PDT.

Su correligionario Cristovam Buarque consideró que "la salida del ministerio nos permitirá reaglutinar (al partido) en busca de una nueva identidad, que está un poco perdida".

Los opositores fueron más duros en sus ataques al ministro, a quien acusaron de incurrir en "crimen" al mentir en la Cámara de Diputados sobre su relación con el empresario Meira.

"Su excelencia está subestimando la inteligencia de los brasileños", lo increpó el senador Alvador Dias, líder del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña.

Dias aseguró que al negar que viajó en un avión pagado por un empresario que tiene contratos con el ministerio, cuando fotografías demostraron lo contrario, Lupi incurrió en "crimen de responsabilidad administrativa".

El ministro se encontró el miércoles en forma reservada con la presidenta Dilma Rousseff para discutir su situación. Lupi aseguró que la presidenta le pidió mantenerse en el cargo. La oficina de prensa de la presidencia no confirmó la versión del ministro.

Denuncias de irregularidades publicadas por la prensa provocaron la caída de cinco ministros del gobierno de Rousseff, que asumió el poder el 1 de enero.