Una misión del Fondo Monetario Internacional advirtió el martes a Paraguay sobre un probable déficit fiscal en 2012 si el Congreso aprueba incrementos en el presupuesto general de gastos por más de 700 millones de dólares sin obtener fuentes de financiación.

El presidente Fernando Lugo envió al Parlamento un presupuesto de 12.000 millones de dólares, 1.000 millones más que el vigente.

"Los hechos recientes en torno a la política fiscal son una especial preocupación. Se han paralizado los esfuerzos tendientes a expandir los recursos necesarios para atacar las importantes deficiencias en infraestructura y servicios sociales", dijo el delegado del FMI en Asunción Lisandro Abrego, según un comunicado difundido por el Ministerio de Economía.

Abrego anticipó "un deterioro significativo de las finanzas públicas en 2012, con un déficit importante (el primero desde 2003) y una expansión fiscal de más de 2 puntos porcentuales del PIB".

"Estamos preocupados porque las reformas tributarias no estén avanzando... este país necesita subir sus ingresos tributarios para financiar su desarrollo económico. Tiene necesidades muy grandes de infraestructura, no puede crecer de manera sostenida a tasas más altas sino resuelve su problema de infraestructura", dijo luego Abrego en conferencia de prensa.

Agregó que "Paraguay tiene un nivel de pobreza todavía muy alto (37% sobre 6,8 millones de habitantes) y los recursos para financiar esas tareas tienen que venir principalmente de mayores ingresos".

En 2010 el crecimiento económico paraguayo fue de 14,5% y para 2011 se espera un 4,5%.

Antes del 20 de diciembre los parlamentarios deben aprobar la ley de presupuesto. La semana pasada la Cámara de Diputados dispuso un aumento salarial de 20% para los 230.000 funcionarios públicos, lo que equivale a 700 millones de dólares.

El proyecto pasó a manos del Senado, que comenzará a analizarlo a partir del jueves.

El ministro de Economía Dionisio Borda se mostró molesto porque "esa suma adicional no se podrá sacar de ningún lado. Es mucho dinero y correríamos el riesgo de una recesión. El Senado tendría que anular los aumentos ordenados por diputados".

El FMI en su comunicado respaldó a Borda diciendo que "la iniciativa para incrementar drásticamente los salarios del sector público... daría lugar a un impulso fiscal importante, a la vez desplazaría inversiones públicas críticas".

La mayoría de los funcionarios públicos gana unos 360 dólares mensuales por treinta horas semanales de trabajo.