Un clima de expectación envuelve hoy a la favela de la Rocinha, una enorme barriada de Río de Janeiro en la que opera una gran facción de narcotraficantes, a la espera de que el domingo sea ocupada por la policía para expulsar a los delincuentes.

Un cerco policial formado por decenas de agentes con fusil en mano controla los accesos a la favela, enclavada entre los barrios acomodados de Gávea y San Conrado, como preparación para que el Batallón de Operaciones Especiales (BOPE), el cuerpo de elite de la Policía Militar, irrumpa este fin de semana en el barrio.

Los policías revisan a quienes circulan por las callejuelas del barrio y hasta han inspeccionado las bolsas de basura abandonadas en la vía pública en busca de armas o drogas.

El gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral ha declarado que la ocupación de la favela se hará a más tardar el domingo para instalar en la zona una unidad policial que se encargará de mantener la paz y el orden.

Se espera que las Fuerzas Armadas inicien la ocupación el domingo por la mañana con el apoyo de carros de asalto anfibio que serán operados por fusileros navales con la misión de hacerse con el control de la favela, en la que residen unas 70.000 personas.

La Marina empleó esos blindados en noviembre del año pasado para expulsar a los narcotraficantes que imponían su ley en el conjunto de favelas del Complexo do Alemao, después de varios días de violencia en la ciudad.

Sin embargo, y a pesar de la intranquilidad, la ciudad no vive el ambiente de guerra que se respiraba hace un año, en vísperas de la toma del Complexo do Alemao.

Según las autoridades, la toma de la Rocinha obligará a restringir el domingo las operaciones de aeronaves en el área que circunda la favela para permitir el vuelo de los helicópteros que servirán de apoyo a policías y militares.

La operación se extenderá a la vecina Vidigal, otra favela dominada por la facción criminal que controla con mano de hierro la Rocinha, a fin de impedir que los delincuentes se refugien allí.

"Este es un paso importante en la política de pacificación de los barrios pobres. Los vecinos de la Rocinha y Vidigal tendrán paz", manifestó el gobernador Cabral.

La tensión en las dos favelas aumentó hoy con la detención de un sospechoso de formar parte del círculo de confianza de Antonio Bonfim Lopes, alias "Nem", el jefe del narcotráfico de la Rocinha que era el delincuente más buscado de Río de Janeiro y fue capturado este jueves.

Otros ocho hombres, que confesaron haber huido de la Rocinha ante la inminente ocupación, fueron detenidos en otra parte de la ciudad acusados de narcotráfico, después de un tiroteo con la policía.

El control sobre la Rocinha y Vidigal se ha precipitado por la cercanía de la cumbre Río+20, que la ciudad albergará en junio de 2012, debido a que las dos favelas están en la ruta por la que circularán decenas de jefes de Estado y delegaciones que asistan a la reunión sobre medio ambiente y desarrollo sostenible.

Las autoridades pretenden evitar incidentes como el que ocurrió en agosto del año pasado en el Hotel Intercontinental, cercano a la Rocinha, en el que un grupo de delincuentes secuestró durante horas a 30 personas tras un intenso tiroteo con la policía.

Por precaución, las clases de algunas guarderías y colegios del sector están suspendidas desde ayer, por lo que más de 1.800 niños no asistieron hoy a sus escuelas.

Algunos habitantes de la Rocinha y de Vidigal han manifestado su intención de abandonar en las próximas horas sus viviendas debido a la preocupación que genera un posible enfrentamiento entre las Fuerzas Armadas y los narcotraficantes, que cuentan con fusiles y granadas para repeler la ocupación.