Al menos 67 personas perdieron la vida en una oleada de bombas y tiroteos durante la noche en el noreste de Nigeria, dijo el sábado un funcionario de la Cruz Roja, en tanto dolientes atemorizados salían de sus casas para comenzar la inhumación de sus muertos.

Una secta radical musulmana conocida localmente como Boko Haram se adjudicó los atentados, que representan los más coordinados y de diverso tipo a la fecha en su lucha cada vez más sangrienta contra el débil gobierno central.

La secta, que pretende la aplicación estricta de la ley Shariah en todo el país de más de 160 millones de personas, anunció que perpetrará ulteriores ataques.

Los atentados se centraron en torno a Damaturu, capital del estado de Yobe, dijo el funcionario de la Cruz Roja nigeriana Ibrahim Bulama.

Los ataques comenzaron el viernes con la detonación de un vehículo cargado de explosivos frente a un edificio de tres plantas utilizado como acuartelamiento y oficinas militares. Muchos de los agentes de seguridad uniformados murieron a causa de la explosión, dijo Bulama.

Posteriormente, hombres armados recorrieron la ciudad, detonando una bomba en una sucursal del First Bank PLC y atacando por lo menos tres estaciones policiales y algunas iglesias, dejándolas en escombros, dijo. Los disparos continuaron durante toda la noche y los pistoleros atacaron la aldea de Potiskum, cerca de la capital, donde según testigos dejaron al menos dos muertos.

Los ataques en torno a Damaturu después que fueran perpetrados cuatro atentados dinamiteros diferentes en Maiduguri, a unos 130 kilómetros (80 millas) al este.

Una de las explosiones ocurrió hacia el mediodía frente al Colegio Teológico de El-Kanemi, donde se habían congregado varios grupos de padres. La Policía dijo que éstos y otros habían acudido al centro para asistir a las plegarias de los viernes en una mezquita situada en el recinto docente.

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Njadvara Musa colaboró desde Maiduguri, Nigeria.

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Jon Gambrell tiene su cuenta de Twitter en: www.twitter.com/jongambrellAP